Material Extra es una vieja aspiración mía. No sabía como se iba a llamar, cómo iba a ser su diseño y ni siquiera cómo empezar a hacerlo posible. Lo único que tenía claro era que quería conjugar mi profesión como periodista con mi pasión por el séptimo arte.

Una pasión que tal vez no nació aquí, pero que sin duda se acentuó con mi llegada al Istmo. Es curioso, porque no recuerdo cual fue mi primera palabra, lo que sentí con mi primer beso o porqué obstinación del destino quise convertirme en periodista, a pesar de la incredulidad de mi familia y, en especial, la de mi padre. Lo que si recuerdo claramente fue cuando me enamoré perdida y eternamente de este modo de arte.

Fue hace siete años, un periodo agridulce donde me debatía entre la tristeza del destierro voluntario y las posibilidades infinitas que me ofrecía ese nuevo comienzo que significaba Panamá. Pero mientras trataba de aceptar lo primero y aprovechar lo segundo, no encontré mejor refugio que ese espacio oscuro, frió y sonoro que nos ha dado por llamar cine.

No tenía casi dinero, tenía menos amigos y mi conocimiento de esta laberíntica y entramada ciudad era nulo. La única certeza que tenía en ese entonces eran los días de promoción de mitad de precio y dónde estaban dispuestas cada una de las salas que disponía este lugar. Fue en ese verano mágico que vi de manera concatenada películas como “Distrito 9” (District 9), “¿Qué pasó ayer?” (The Hangover) y “Bastardos sin gloria” (Inglourious Basterds).

“Mi objetivo no es evangelizar, sino demostrarles que sí existe tal cosa como el cine panameño, y que esta es una industria con mucho potencial por explotar”

De la primera aprendí la posibilidad de la distopia y la denuncia social, de la segunda las ganas de reírme desde la gamberra y de la tercera la posibilidad de lo imposible. Estoy consciente que no son los mejores títulos para jactarse como cinéfilo, pero son los que son, como la familia.

Desde entonces asisto al cine con un fervor religioso, me he apuntado a la mayor cantidad de cursos que el bolsillo y el tiempo me han permitido, he intentado con resultados dispares escribir guiones y dirigir cortometrajes y comparto con aquel que tenga la paciencia de escucharme el entusiasmo de la última
película que he visto, hasta tal punto de preguntarme mi efecto en la taquilla local.

Ahora quiero llevar esta pasión al siguiente nivel. Es por esa razón que Material Extra, más que un detrás del cámara del cine panameño, quiere convertirse en un punto de encuentro donde se puedan enterar de las más recientes noticias, leer la reseña del último estreno en cartelera, conocer a los artistas que forman parte de esta industria y ahondar más en las posibilidades de este arte en Panamá a través de un enfoque periodístico serio, personal y original.

Mi objetivo no es evangelizar, sino demostrarle a todos aquellas personas que me preguntaron cuando les conté por primera vez de este proyecto, de que sí existe tal cosa como el cine panameño, y que esta es una industria con mucho potencial por explotar. Así que los invito, haciendo una referencia fácil a la película de D. W. Griffith, a formar parte del nacimiento de esta nación y vivir esta aventura como un experiencia compartida. ¿Están listos?