Duiren Wagua fue a Guna Yala en busca de la memoria de su abuelo, el revolucionario Olodibagdibinya. En “Bila Burba” no solo concilió el legado de su antepasado, sino con un particular ejercicio de memoria y expresión artística

El joven fotógrafo y documentalista Duiren Wagua se propuso emprender el camino regreso a la comarca de Guna Yala, después de haberse asentando en la capital de Panamá un lustro atrás. Lo hizo con una idea clara: retomar los pasos de su abuelo, Olodibagdiginya, inquieto por su participación en la Revolución Dule en 1925.

Fue en esta exploración del pasado que Wagua se encontró con los jóvenes comuneros  de la comunidad de Usdub, que cada febrero dramatizan los hechos revolucionarios que lideraron sus antepasados -entre ellos, el mencionado Olodibagdibinya- para defender su soberanía sobre los wainar, sinónimo de hombre blanco. “Bila Burba” es el registro audiovisual de este descubrimiento.

“Bila Burba” es una carta de amor a un pueblo que, a pesar de los atropellos sufridos, mantiene con una dignidad estoica la lucha por sus ideales.

Durante los ocho minutos que dura el documental de Wagua, comprendemos que la dramatización de los “Nietos de la Revolución” es tanto un homenaje a los héroes caídos, como un método de contrarrestar el afán doctrinador de los wainar. A falta de libros, en la comarca se resguarda la historia a través de pinturas, el relato oral y el teatro.

El documental de Wagua logra resonar, no solo porque devela un particular ejercicio de memoria y expresión artística en un paraje desconocido. También se convierte en una carta de amor a ese pueblo que a pesar de los atropellos sufridos, desde la colonización hasta la represa de Barro Blanco, mantiene con una dignidad estoica la lucha por sus ideales. Este cortometraje es una muestra de ese tesón centenario: