Marcela Zamora, considera como una de las 50 mujeres más influyentes de Centroamérica por la revista Forbes, compartió sus claves para hacer cine documental de denuncia social

1) La pasión te ayudará a cargar a cuestas tu película . “Hay que ser sincero con uno mismo y ver cuáles son los temas que a uno le apasiona como ser humano, porque la transición de hacer una película es muy tortuosa. En todas las etapas tu película se va a caer y lo único que va a hacer que sigas con ella a cuestas es tu pasión”, aseguró Marcela.

En su caso, su pasión se encuentra en la defensa de los derechos humanos y de género, preocupación que heredó de su familia. “Desde ahí yo empecé a tener esa inquietud por alumbrar las esquinas oscuras de la sociedad, por darle voz a esa gente que tiene una pero que suena muy bajita y necesitan que se escuchen sus historias”, explicó.

2) A falta de dinero, trabajo. Hay que saber hacer muchas cosas a la vez. En los inicios de su carrera, Zamora no tenía dinero para financiar sus primeros documentales. Pero en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba (EICTV) le habían enseñado a usar una cámara, a editar y hacer sonido, lo suficiente para lanzarse al ruedo y grabar.

“Uno tiene que hacer, transitar, no tener pereza, porque en lo que uno va haciendo, va preparando el proyecto con el que vas a dar un hit”. Su trayectoria es una validación de este pensamiento, porque no ha sido hasta después de doce años de carrera y siete largometrajes a cuesta, que consiguió financiación de antemano para su siguiente obra, “Mothers Behind the Wall”.

3) El tema siempre va a estar a la par de ti. Para Zamora, los temas está a la par de uno. “Lo único que hay que hacer es hablar con la gente que tienes a tu alrededor, porque las injusticias están a la orden del día. Pero para eso hay que salir de nuestro círculo de confort y conocimiento”, aseguró.

Marcela puso de ejemplo su minidocumental “Las muchachas”, el cual ahonda en el fenómeno de las empleadas domésticas en El Salvador. En esta pieza se demuestra los vejámenes que sufren estas mujeres, tanto por la mala remuneración económica que reciben, como por el abuso laboral y violencia del que son objeto.

Pero ella no dio con la historia hasta que contrató a una doméstica para que la ayudara a cuidar a su hija recién nacida. Fue en esa convivencia que descubrió ciertas conductas alarmantes: “Un día llegué a la casa en silencio y vi como la Marinita cargaba a mi hija y le daba besos, pero cuando se percató de mi presencia la soltó inmediatamente. Luego me contó que su anterior trabajo la regañaban si besaba a los niños, porque podía llenarlos de su sudor. Es fue la primera vez que veía una situación tan clasista, la primera vez que me separaba tan brecha con alguien“.

4) Investigación, investigación y más investigación. Resultado de su investigación exhaustiva, Marcela escribe de antemano los perfiles de los personajes que siente que sin ellos su documental no tendría sentido. Y no ha habido una sola vez que no haya dado con ellos, hasta tal punto que su productora no se cansa de repetirle: “¡Mae, usted parece bruja!”.

Pero para conseguir conseguir estos poderes adivinatorios, es necesario entender el tema en todas sus aristas y haber entrevistado a muchas personas de antemano. Y una vez lo escoge, se da a la tarea de preguntarles todo pero, sobre todo, acompañarles en su día a día.

“El personaje no te va a decir todo lo que hace. Es mentira. Vos tenés que ver para saber. También sirve para no molestar los procesos de ellos, porque vos lo que querés es pasar desapercibida y no joder la rutina de ellos”.

5) La segunda respuesta siempre será mejor que la primera. A la hora de hacer sus entrevistas, Marcela dio dos sugerencias al público presente en el Estudio Multiuso del GECU. La más eminente, es que la segunda respuesta siempre será mejor que la primera. Esta conclusión la sacó luego que el director argentino Pino Solanas le dijera: “No tengas miedo de hacerle preguntas íntimas a sus personajes. Lo que les duele, les va a doler siempre. Y lo que les da alegría, les va a dar alegría siempre”.

La segunda sugerencia, es no preguntar inmediatamente. “Después de un silencio, viene la mejor respuesta. Así que no preguntes inmediatamente y quédate callado. El silencio incómodo desarma y hace que a la gente le salga lo que realmente siente y no la respuesta automática que tiene estudiada dar”.

6) La búsqueda de la permanencia. Para Zamora, es muy importante darle continuidad a los temas que toca en su documental. Una muestra de ello es que doce años después de rodar su ópera primera, “María en tierra de nadie”, sobre mujeres centroamericanas que atraviesan Méxica para llegar a Estados, se dispone a grabar su continuación, “Mothers Behind the Wall”.

En esta segunda película seguirá la trayectoria de estas mujeres que efectivamente llegaron a Estados Unido para explorar cómo ejercen su maternidad desde la distancia. “Yo me involucro mucho en los tema y les sigo dando continuidad, estudiando y actualizando mis conocimientos constantemente”.

Este le permite crear lo que llama “documentales de permanencia”, ya que una década después, “María en tierra de nadie” se mantiene igual de vigente y es utilizando en charlas, conferencias o documentación por diferentes organismo o asociaciones a nivel internacional como referencia obligatoria.

7) El documental se tiene que reconciliar con el periodismo. Durante su estadía en la EICTV, los profesores y compañeros de carrera de Marcela le recriminaron su enfoque periodístico al plantear sus documentales. Durante mucho tiempo, esto le generó mucho sufrimiento.

No fue hasta el rodaje de “El cuarto de los huesos” que ella se reconcilió con el periodismo, al entender que los métodos de investigación, acercamiento a la fuente y enfoque de sus entrevistas, son deudoras de su primera profesión. “Mi cine está ligado al periodismo, ese es mi estilo, así soy yo y así voy a hacer cine documental”.

Eso sí, Marcela asegura que a ella le gusta el “periodismo chacho” y no esa tendencia que afecta el oficio que lo convierte en comunicación institucional. “De ese no entiendo nada”, dice.

8) La seguridad de tus personajes depende exclusivamente de ti. A criterio de Marcela, la seguridad de los protagonistas de sus documentales recae en ella y en nadie más. “Aunque ellos estén dispuesto a correr el riesgo y me hayan dado el consentimiento para que su rostro salga en cámara, los personajes nunca sabrán hasta dónde será vista la película, por eso la decisión final siempre recae en mi”.

De igual manera, sucede con su equipo de trabajo. Ella busca protegerlos conociendo muy bien el terreno dónde se van a meter y sus propios límites como persona. Para ilustrar este caso, Zamora recordó una anécdota del rodaje de “El espejo roto”, donde entró junto a su director de fotografía y productora al Barrio 18, uno de los más peligrosos de El Salvador, para entrevistar a uno de sus personajes infantiles.

Justamente ese día, se jugaba el “El Clásico” del fútbol español y los tres llevaban la camiseta del FC Barcelona, sin saber que el barrio es del Real Madrid CF. “Eso fue un error. Yo debí saberlo”, entona el mea culpa. Aunque no sucedió nada grave, si pasaron un gran susto cuando tres pandillero los abordaron y les inquirieron borrachos por llevar la azulgrana encima.

9) Hay que romper la burbujas de los más jóvenes. Una vez completada sus películas, Marcela busca proyectarlas en escuelas y universidades, al considerar que el trabajo de transformación que puede hacer con su cine es más efectivo con los más jóvenes. En este sentido, recuerda su experiencia en el Liceo Francés al presentar “Las muchachas”.

“Una niña se levantó llorando y me dijo: ‘¿Sabe lo que a mi me queda de su película? Que ellas no serán educadas, pero los maleducados somos nosotros. Hasta ahora caigo en cuenta que yo no sé nada de la señora que me cuida desde que nací”.

“Con los niños es con los que uno más trabajo tiene que hacer. La mayoría crece en una burbuja y ellos no se dan cuenta, porque sus papás no los exponen a nada. Entonces si uno va y no les rompe su burbuja, es muy difícil que ellas la romper. Todo es cuestión de romper los paradigmas de la sociedad que no son los más correctos”, argumentó.

10) La maternidad no es atenuante. Para Zamora, ser madre no necesariamente quiere decir que uno tiene que dejar de hacer lo que uno quiere. Todo lo contrario. “Yo soy mejor documentalista desde que tengo a María, y soy mejor ser humano también”, asegura.

Ella nunca a dejado de trabajar, como demuestra el hecho que desde el alumbramiento de su hija ha rodado “El cuarto de los huesos”, “Los Ofendidos” y la inminente “Mothers Behind the Wall”. Los hijos se van acostumbrando, profiere. Lo único que sí ha cambiado es la manera en que aborda sus documentales, pensando más en su seguridad personal.