La anécdota es conocida porque ya forma parte de la historia patria del cine panameño: mientras estudiaba en la Universidad de Panamá la carrera de Producción y Dirección de Radio, Cine y Televisión, Mariel García Spooner se percató que hacía falta una plataforma donde se pudiera proyectar los cortometrajes, documentales y videoclips que ella y sus demás compañeros realizaban en clase.

Fue así como Spooner se propuso hacer la primera edición del Festival Cortometrajes de Hayah reuniendo con mucho trabajo una muestra de 17 cortometrajes de los últimos años. Desde entonces, el evento no ha parado de crecer hasta tal punto que en su décima edición cambia de nombre haciendo marca país: Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá.

No solo eso, entre las principales novedades que presentan este año el Hayah se encuentra una nueva estatuilla a ser presentada en la inauguración el viernes 18 en Cinemark Multicentro, la adicción de la categoría Videoclip y dos menciones especiales: Mejor Cortometraje Panameño y Mejor Cortometraje Centroaméricano.

Con estos cambios el Hayah llega a la madurez y se propone de ahora en adelante no solo continuar con su labor de exhibición de talento local tanto dentro como fuera del país, sino colocar al festival como un evento de referencia a nivel regional y mundial:

SON 10 AÑOS DEL HAYAH, ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CAMBIOS QUE HAN SUCEDIDO EN EL CINE PANAMEÑO DESDE ENTONCES?

Ha sido una experiencia muy linda, porque me doy cuenta que cada vez la gente está más interesada en hacer cine y mejorarse a sí mismo en Panamá. Resulta que el primer año del festival coloqué 17 cortometrajes locales de los últimos tiempos. ¿Qué sucedió después? Esos mismos realizadores y productores tuvieron la oportunidad de estudiar cine afuera y ahora están pensando en realizar sus primeros largometrajes gracias a la plataforma que les dio el festival.

Y del lado del público, es una ventana única de poder ver cortometrajes de otros países que no nos llegan normalmente si no fuera por el circuito alternativo que proponen los festivales.

¿CUÁL HA SIDO LA CLAVE PARA QUE EL HAYAH HAYA PERDURADO TANTO TIEMPO?

De cierta manera, el Hayah se ha convertido en un espacio necesario para todos los jóvenes aspirantes cineastas. Y eso ha sido por las ganas que pasen cosas, que la gente entienda el formato del cortometraje y que entiendan que si quieren hacer películas, tienen que rodar y que no hay mejor escuela que los cortometrajes y ni mejor lugar para verlos que este festival.

¿CÓMO SERÍA TU CORTOMETRAJE IDEAL?

A mi me gustan mucho los cortos cortos. Me llaman mucho la atención los cortometrajes que cuenten historias en siete minutos o menos, que puedan ser rodadas en una sola locación, con pocos actores y que tengan más un trabajo de guión y dirección de actores que una producción ambiciosa.

De hecho, nosotros como festival buscamos historias que conecten a la gente, que impacte, que sean profundas y a la vez fácil de digerir pero, sobre todo, que nos cuenten la realidad de los países de dónde provienen.

CONSIDERANDO LA IRRUPCIÓN DE PLATAFORMAS COMO YOUTUBE, VIMEO Y REDES SOCIALES COMO INSTAGRAM Y SNAPCHAT, ¿QUÉ ROL TIENE EL CORTOMETRAJE EN LA ACTUALIDAD?

Es muy fácil hacer videos con el teléfono, las Historias de Instagram o Snapchat. Pero eso es contar la vida diaria, nuestra cotidianidad, no hacer cine. Un cortometraje tiene un trabajo de guión, investigacción y dirección previo. Por eso no hay que confundir las cosas: cine es cine y el audiovisual es otra cosa.

Pero de hecho, estas plataformas nuevas hacen algo muy bueno que es desarrollar la creatividad de la gente. Entonces personas que no sabían talento para escribir, filmar o actuar, encuentran una nueva forma de expresarse. Es justamente a esas personas a las que hay que llegarles e invitarlos a profesionalizarse y el cortometraje es una manera hace hacerlo.