Escrito por: Luis Lorenzo (@LuisAndreLT)

La segunda jornada del Hayah – Festival Internacional de Cine de Panamá 2016 fue, sin duda, las más intensa y prolífera de la programación que nos tienen preparado Mariel García Spooner y compañía este año.

No solo se realizó la jornada educativa del festival -de la cual hableremos espaciadamente de aquí al jueves en el blog-, sino que además se presentaron siete de los 19 cortometrajes que forman parte de la programación. ¡A eso es lo que yo llamo aprovechar el fin de semana!

El primer bloque del día, el de las 7:00 p.m., empezó por todo lo alto con el estreno de “Anebula M16”, del animal cinematográfico Martín Proaño Mattioli. Entre el fashion film y la ciencia ficción, Proaño nos narra el viaje que realiza un alienígena -en las carnes de la hermosa Ana Carolina Altafulla- para clamar venganza contra el hombre que le hizo daño en una vida pasada, historia basada en la colección del diseñador Tony Vergara.

Aunque admito que no soy fanático de los fashion film, al ser un formato que prima la estética por la narrativa, aplaudo el interés de Proaño de entregarnos un verdadero relato cinematográfico usando de referencias al sci-fi reciente, como “Interstellar”, “Neon Demon” y “Under the Skin”. La estética, en la línea del género: un placer audiovisual para los sentidos, además de que siempre resulta un gusto ver los patrones visuales del maestro venezolano del arte cinético, Carlos Cruz-Diez.

mariana

"Mil días sin ti".

El segundo al pasar al pabellón por Panamá fue Oscar Faarup con el videoclip “Mil días sin ti”, de la agrupación Mariana. En este caso, no tengo mucho que decir: la producción sigue fórmulas ya vistas en este formato, aunque la energía que le imprime Faarup a su cámara y la manera que aprovecha y transforma un espacio tan límitado con pequeños valores de producciones dice mucho de sus capacidades como productor.

El tercero en cuestión fue “Padre” de Ariel Araúz Barnes. Hablamos de un cortometraje contradictorio. Araúz Barnes nos platea un dilema moral con mucho potencial en la figura de ese Padre que tiene que lidiar con su problema con el alcohol y la terrible confesión que lo hizo uno de sus feligreses. El problema es que los argumentos antagonistas no están a la altura de la disyuntiva en la que pretende colocar al espectador.

No solo eso, “Padre” falla mucho en aspectos técnicos como la colorización, sonido directo y la pertinencia de la banda sonora escogida, que hace unos incisos dramáticos que rebajan la sobriedad de lo que estamos viendo en pantalla. Es cuando veo los créditos finales que entiendo el por qué de esta problemática: Araúz Barnes se encargó no solo de la escritura, dirección, producción del cortometraje, sino también de la edición, fotografía y musicalización del mismo.

Sin duda estamos ante un realizador con potencial, pero necesita, urgentemente, rodearse de un equipo creativo que le acompañe en sus aventuras cinematográficas y, en especial, le permita concentrarse en las áreas donde demuestra tener potencial: la dirección, escritura y producción.

historia

"Historia de un amor".

El siguiente en la fila fue “Historia de un amor”, realizado por los Cine Animal para el proyecto “Cabanga”. Este videoclip se las ingenian para emprender un melancólico viaje entre el pasado y el presente del Casco Antiguo de nuestros sueños de la mano de la sublime voz de Patricia Vlieg.

La avalancha panameña terminó con “Abrázame” de Alejandra Mojica y “Lottery” de David Arias. El primera ahonda en los sucesos de la Invasión del 20 de diciembre de 1989, pozo sin fondo de inspiración cinematográfica para los cineastas locales.

Por último, “Lottery”. Aunque me causa gracia ese perdedor y víctima de eventos infortunados que se maneja con un humor negro, no me queda claro qué me quiere decir Arias con su cortometraje: ¿Sentirme agradecido porque mi vida no es tan patética como la de su protagonista? ¿O cuando crees que las cosas no podrían ir peor la vida siempre te demostrará que se puede caer más bajo? En todo caso, no me cuadra.

Fue tan prolífica la filmografía panameña presentada, que no tengo casi espacio de destacar los exponentes internacionales, como “Amo” de Alex Gargot (España) que resultará una delicia para los aficionados de “Westworld” que puedan verlo; “El infierno de Beatriz” de Marcos Migliavacca (Argentina), documental que sigue el flujo de pensamiento de una directora de teatro a punto de presentar su obra; “Rosihna”, de Gui Campo (Brasil), un encantador trio amoroso septuagenario y una de las direcciones de fotografías más exquisitas que he visto en mucho tiempo; y “Número Redondos” de Rafael Morenos Martínez, un drama sobre la infidelidad que me enganchó por su manejo del sexo y la sexualidad de nuestro cuerpo sin caer en el morbo: cercana y natural, como debería ser siempre el coito.

amo

"Amo".