Escrito por: Luis Lorenzo (@LuisAndreLT)

La tercera jornada del Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá 2016, contó con la participación de cinco cortometrajes panameños y una noche y una programación que apuntó directamente al videoclip y la animación.

Los encargados en abrir la función fueron por segunda noche consecutiva los Cine Animal con “Mi chola no quiere cholo”, del proyecto de recuperación de las raíces musicales de Panamá de Patricia Vlieg. Este es, sin duda, el más ingenioso de las 12 piezas que conforma el proyecto por su uso de la animación y de un elemento femenino tan icónico como la Barbie para expresar las contradicciones de nuestra sociedad, en especial en materias de aspiraciones amorosas.

Resulta curioso, el género de terror es parada casi obligatoria para los nuevos realizadores en Panamá. Y Mariana Guillén Araujo y sus “Voces” no es la excepción. La premisa es prometedora y la manera en que maneja la esquizofrenia de su protagonista ingeniosa, aunque todo hubiese sido más perturbante si hubiera contado con El Enano del “Twin Peaks” de David Lynch al que sin duda trata de homenajear.

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"Mi chola no quiere cholo".

“Los cuatro reyes”, del venezolano radicado en Panamá Reynaldo Quijada, me enfrentó a mi mismo como espectador. Acostumbrado a tanta oscuridad y tragedia en el cine que acostumbro ver, el cortometraje protagonizado por Andrés Morales, Emmanuel Castiglione y María T. Febreiro es todo lo contrario: una historia que busca y encuentra el optimismo inclusive en las situaciones más aciagas.

No todo es perfecto, la omnipresencia de la banda sonora y los subrayados dramáticos que busca me abruman en algunos momentos y hubiera deseado que la tragedia que dispara la película hubiese llegado de manera más orgánica, pero a pesar de estos detalles “Los cuatro reyes” llega a convencer al espectador que efectivamente el truco no está en los naipes, sino en la magia de creer.

Me declaro impedido con los fashion film. Sobre todo porque cuando me preguntan qué me pareció, muchas veces me encontraré dando la odiosa respuesta: “Se ve bien, pero…”. Todo esto se los cuento por el special screening que tuvo “The Myth of Us” de Mauricio Herrera Barría, María Isabel Burnes y Guille Montiel en el bloque de las 9:00 p.m. el domingo.

Los fashion film son un género abstracto y de marcada iconocidad. Un género, como ya les he comentado, que prima la estética sobre las emociones. Pero para mi, el audiovisual es un estimulante para el intelecto y las emociones y no tanto para la vista, aunque sea por ahí que entre el cine pero no necesariamente donde se perpetua.

Dicho eso, aplaudo el talento de los involucrados y su trabajo. Sin duda, “The Myth of Us” se merece los laureles que levantó en el pasado Panama Fashion Film Festival y es digno cine de exportación para los espacios especializados, pero para este cronista que ostenta una barba de tres días, peinado desaliñado y utilitaria vestimenta, no encontrarán un público entusiasta.

Después de “The Myth” pudimos ver el videoclip “Radioheart” de la agrupación panameña Rezt, que el director de la pieza, Haslam Ortega ha tenido la gentileza de explicarme que son el equivalente a los Justin Bieber locales. Revisando la web, me puedo dar cuenta por qué: cuenta con una base de fanáticas igual de fervorosa y estridente que la mayoría de los ídolos juveniles de la música del que podemos hacer memoria.

A pesar del bajo presupuesto que Ortega contaba para realizar “Radioheart”, aprecio su capacidad para apañarselas y presentar un video de marcada inspiración sesentera y que sin duda habrá hecho corear a las seguidoras de la agrupación en cuestión.

El último participante panameño de la noche fue “Arimae” de Iván Jaripio. Cada vez más admiro la capacidad de los realizadores originarios de compensar sus limitaciones técnicas con un compromiso que está fuera de discusión y que deja en evidencia al periodismo local.

En días reciente asistí a la charla “¿Cómo cubrimos los temas más importantes del 2016?” del Taller Editorial Concolón, donde analizaron la cobertura de los medios de este año y señalaban, entre otras deficiencias, la falta de cosmovisión indígena que había en las salas de redacción de los medios de comunicación panameños, necesaria particularmente en la peliaguda cobertura que se ha realizado a la hidroléctica de Barro Blanco.

Pues viendo documentales como “Arimae”, donde se atestigua la preocupación de las poblaciones Emberá y Wouunan en la provincia del Darién por las consecuencias fatales que ha tenido en su diario vivir el desarrollo urbanístico y la tala indiscriminada en la región, puedo decir que la respuesta no está en el periodismo sino en el documental. Mucho deberíamos aprender de ellos entonces.

Más allá de la muestra panameña, la jornada 3 del Hayah 2016 fue la noche de los videoclips como ya les mencioné. Me gusta la inclusión de esta categoría ya que este formato resguarda una libertad cinematográfica que resulta muy difícil ver en cortometrajes y mucho menos películas de larga duración.

Particularmente, me quedo con “De Staat” de Witch Doctor (Holanda) y “Iron Sky” de Paolo Nutini (Inglattera). El primero es una demencial animación de un remolino zombie que parece responder a los pensamientos del vocalista de la banda en cuestión, Torre Florin.

El segundo compagina la imaginería religiosa con perturbadoras imágenes que parias de la sociedad, desde drogadictos a indigentes, hasta enfermos mentales y soldados lobotomizados con la idea de la guerra. Si fuera por mí, ya le puede dar el premio al Mejor Video Clip del Hayah 2016.