Escrito por: Luis Lorenzo Trujillo

Todo portal especializado de cine que se precie hace su recuento del año con su propia lista de las mejores películas del año. Y Material Extra no la excepción. Esta ocasión recopilamos las 10 mejores estrenadas en Panamá, ya sea de manera comercial o artística, dándole particular énfasis al cine Centroamericano y Latinoamericano.

Estas son las mejores películas del 2016 estrenadas en Panamá:

10) “La felicidad del sonido”, el audiofilo documental panameño que nos robó el corazón

09

El documental de Ana Endara, que se estrenó en Panamá el 4 de diciembre en SerTV (Canal 11) después de su estreno internacional en el IDFA, confirma el talento de la realizadora panameña de revelarnos realidades fantásticas dentro del Istmo, además de convertirse en la experiencia más autoral y satisfactoria de la incipiente filmografía del cine panameño.

Los cinco protagonista de “La felicidad del sonido” poseen una relación platónica con el sonido, hasta el punto de convertirse en el elemento transformador de cada una de sus existencia. Es a través de él que consiguen un propósito y un refugio. Sin duda, estamos ante un documental íntimo, hermoso y definitivamente feliz como el título que lo precede.

9) “Kubo y las dos cuerdas mágicas”

671dbc70ee3f949af451907c6a1d9fa8

Este lugar estuvo reservado durante mucho tiempo para “Zootopia” y en último momento consideró la adaptación de John Favreu del “Libro de la selva”, pero la película de Laika a logrado sin la exposición avasalladora que ostentan Disney, Pixar o Ghibli convertirse en el estudio de animación de culto del cine moderno con obras de culto como “Coraline” (2009), “ParaNorman” (2012) y The Boxtrolls (2014) y, en especial, esa gradiosa joya de origami llamada “Kubo y las dos cuerdas mágicas” (2016).

La película dirigida por Travis Knight es un hermoso relato que auna las aventuras de Indiana Jones, las fábulas morales de Akira Kurosawa y la mágia de la mitología japonesa. Pero la verdadera fortaleza del filme se encuentra en una narrativa que no tiene miedo a hablarle tanto a padres e hijos sobre temas como el perdón, el duelo y la muerte de una manera divertida, emocionante y memorable.

8) Cafe Society, el milagro de un octagenario

cafe-society

Algunos insisten en dar por terminada la carrera de Woody Allen, pero a las 80 años todavía tiene la capacidad de entregarnos obras como “Cafe Society”, películas de sobre el románticismo de los perdedores que inevitablemente rememora a algunas de sus obras maestras, como “Manhattan” o “Annie Hall”.

“Cafe Society” también resulta memorable dentro de la honda filmografía del neoyorquino ya que significa su primera colaboración con el cinematógrafo italiano Vittorio Storaro y nuestra retina lo agradece: desde Gordon Willis, no ha habido una película de Allen tan hermosamente grabada.

7) Mustang, feminismo indomable

Mustang

Presentada tanto en el Festival Internacional de Cine de Panamá como en la Muestra de Cine Alternativo de la Fundación Mentepública, “Mustang” es uno de los mejores alegatos sociales cinematográficos que se han podido ver este año en Panamá.

Aunque algunos críticos y espectadores la han encasillado como una película feminista por el poder de las cinco hermanas protagonistas, lo cual condena y reduce su discurso al movimiento social de la época, yo prefiero verla como un alegato más atemporal: los sinsentidos y terrores del extremismo religioso.

Visto de una manera u otra, el debut en la dirección de Deniz Gamze Ergüven es un obra de una poética trágica y evanescente, el descubrimiento de cinco portentosas actrices jóvenes y una voz a tomar en cuenta dentro del panorama cinematográfico mundial de ahora en adelante.

6) The Witch, nos salió la bruja (y esta sí da miedo)

The Witch (1)

El 2016 fue particularmente prolífico en cuanto a películas de terror se refiere. “El Conjuro: El Caso de Enfield”, “Ouija: El Origen del Mal”, “La Invitación” y “El Cuarto Verde” son una prueba de este alegato.

Pero ninguna de las cuatro obras antes mencionada se compara con “La Bruja” de Robert Eggers. Entre la fantasía y el costumbrismo, el novel director es capaz de crear una atmósfera malsana, esquizoide y turbadora capaz de zambullirse en las aguas más oscuras del fanatismo religioso, la familia, el machismo, las pulsiones salvajes y el despertar sexual de una familia colono cristiana, del cual se desprende una actriz a tomar en cuenta de ahora en adelante: Anya Taylor-Joy.

5) “Tempestad” y “El cuarto de los huesos”, cuando la maternidad es una condena

dr-quijano

Los documentales de Tatiana Huezo y Marcela Zamora forman un díptico doloroso y comprometido sobre las consecuencias de la violencia en la región. Con “Tempestad”, Huezo prefiere contar que mostrar a través de un viaje de regreso en bus los terrores de una joven madre injustamente encarcelada en el norte de México en una recinto gobernado por narcotraficantes.

Por otro lado, Zamora retrata algo tan difícil como la ausencia y a unas madres que a pesar del dolor y el reino de terror instaurado por las pandillas en El Salvador, buscan estoicamente los restos de sus hijos en el Instituto de Medicina Legal, el Cuarto de los Huesos que da el título a su obra. Ambos documentales develan una verdad terrible: en Centroamérica, la maternidad, más que una bendición, puede ser la más terrible de las condenas.

4) “Te prometo anarquía”, la oscura poética urbana de Julio Hernández Cordón

Anarquía

Con la historia de amor entre dos patineteros montados en las olas de cemento de Ciudad de México, el director Julio Hernández Cordón revitaliza el anquilosado género del narcotráfico y abre nuevas vías dentro del cine mexicano con una sensibilidad propia de un poeta urbano: crudo, oscuro, sucio pero infinitamente humano.

3) “La habitación”, confinada emoción

Room

“La habitación”, de Lenny Abrahamson, son dos películas en una. Y las dos son portentosas en los caminos que recorren. La primera es un ejercicio de suspenso confinado, donde la manida referencia de Alfred Hitchcock es necesaria por cierta. La segunda parte del filme cambia de un relato de supervivencia a un melodrama familiar. Al película, en su conjunto, recuerda a “La vida es bella” al ser un homenaje sobre el amor filial en tiempos de desespero. Pero donde el filme de Roberto Benigni resulta superficial en algunos pasaje y maniqueo en su conclusión, Abramson apuesta por un enfoque más realista y no por ello menos emocionante.

2) “Desde allá”, amor huérfano

Desde allá

El venezolano Lorenzo Vigas, que sorprendiera con el León de Oro obtenido en el Festival Internacional de Cine de Venecia en septiembre del año pasado, asegura que “Desde Allá” trata de una película sobre la soledad, las carencias afectivas y el machismo que adolecen los países latinoamericanos producto de la ausencia paternal.

Esta idea está perfectamente plasmada en el personaje de Elder (Luis Silva), un malandrito de Caracas y líder de una banda juvenil que cuenta con un padre encarcelado que nunca tuvo reparo en caerle a “coñazos” en su infancia como el confiesa en medio de una cena. Este brutal maltrato parece justificar la rabia de Elder, que reluce a través de su homofóbica verborrea y sus actos delictivos.

Pero es la figura de Armando (Alfredo Castro), dueño de un laboratorio de prótesis dentales y que en sus tiempos libres le paga a adolescentes para que a una distancia prudencial y sin contacto de por medio se desnuden en su casa, es la que más me resulta fascinante de la película. Mientras Elder utiliza la violencia para ser aceptado y, sobre todo, amado, Armando lo hace de una manera tan críptica, hasta tal punto de hacerme dudar si estamos ante un homosexual reprimido o el más fríos de los asesinos.

Sin importar sus motivaciones, el trágico destino de ambos personajes, marcado por la tensa ambientación que consigue de Caracas el director de fotografía chileno Sergio Armstrong, no hace más que enternecerme por ellos. Sin duda, estamos ante una de las propuestas cinematográficas más interesantes vistas en el Istmo este año.

1) “Carol”, la arrebatadora mirada del deseo

Carol

El sexto largometraje de Todd Haynes es una obra maestra. Entre el melodrama y el thriller erótico, el director estadounidense nos entrega una película valiente y original, al atreverse a contar una historia de amor lésbico -inspirado en el libro “El precio de la sal” de Patricia Highsmith- en una época donde la homosexualidad, y mucho más el lesbianismo, estaba suprimido de cualquier registro histórico.

Los giros de guión que maneja Haynes en “Carol” nos deja al filo de la butaca: cuando esperamos un drama judicial, perdura la cordura; cuando no queda otra cosa que el estropicio, nos encontramos con el silencio; y cuando nos resignamos a la soledad de nuestras heroínas, el director norteamericanos nos depara una arrebatadora cámara lenta de Roony Marra, caminando hacia su amada, que le responde con una de las miradas más hermosas que ha deparado el séptimo arte: la de una Cate Blanchett más allá de la gloria.