Escrito por: Carlos Silva Benítez

Pregúntale a cualquier niño a qué se quiere dedicar cuando sea grande. Sea cual sea su respuesta, notarás mucho entusiasmo porque desde temprana edad nos convencen de que podemos lograr lo que soñemos.

Hablando de sueños, ¿por qué habremos elegido ese vocablo para referirse a nuestras metas de superación personal? Un sueño es una experiencia inconsciente e inestable, mientras que un plan de vida es todo lo contrario: vocación, estrategia, persistencia…y algo de suerte.

Tal vez usamos esa palabra como un mecanismo de defensa que nos acostumbre a resignarnos a la idea de que para la mayoría de nosotros no llegarán a ser realidad. La estadística, en esta afirmación, está de mi lado. Es así.

Por eso es que películas como “La La Land” nos entusiasman tanto. Porque necesitamos seguir creyendo en la realización de nuestros sueños sin importar cuántas tangentes hayamos tenido que tomar en la vida.

Recuerda: que hoy tu sueño sea irreal, no significa que sea inalcanzable.

La película

“La La Land” cuenta, en clave musical, la historia de amor entre Mia y Seb, dos artistas que anhelan alcanzar el éxito, ella actuando, él tocando piano. Además de guiños a coreografías clásicas del género y canciones originales de Justin Hurwitz, el filme destaca por la química que irradian sus actores protagonistas, Emma Stone y Ryan Gosling.

Como buena obra del género musical, “La La Land” se vale del canto y la danza como instrumentos para vocalizar los sentimientos de los personajes. Pero la secuencia más expresiva del filme es la más minimalista: Mia y Seb cantan “City of Stars”, primero por las emociones disonantes que brotan de las estrofas; y porque estoy convencido de que es el epicentro trágico de este cuento: el último momento realmente feliz entre ambos.

La puesta en escena es clave. No hay distracciones, solo franqueza actoral y un uso sugestivo del color con el que cerraré esta columna.

Si lees entre líneas la canción, vas a detectar que los deseos de los protagonistas son frágiles y superficiales. Me explico, Mia y Seb cantan sobre haber conseguido lo que todo el mundo busca, que es ser amado, pero su joven relación no ha tenido tiempo de madurar más allá de la infatuación (o “rayo siciliano fresa”). Para remate, afirman que su amor los inspirará para alcanzar la fama. Primera mala señal: se están apoyando en algo prematuro para conseguir una cosa efímera e inestable.

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La escena por sí sola es muy dulce, pero en el contexto general del film se torna agridulce.

Abramos una ventana: yo soy firme creyente del “All you need is Love” (y está claro que en “La La Land”, Mia y Seb están hechos el uno para el otro). Pero hay que matizar la importancia de dónde colocar el objeto del deseo. Spoiler alert: ellos están tan enfocados en la meta, que se pierden la riqueza e magnitud del viaje, todo un #FAIL. Porque, coño, sí que se puede (y se debe) triunfar en la vida sin tener que darle la espalda a los seres queridos. Ambos logros no son excluyentes. Sucede entonces que cuando se invierten las prioridades, el orden sí que altera el producto.

Ahora bien, si has llegado hasta aquí, primero: ¡gracias! Y segundo, puede que te preguntes qué le pasó al formato de Sound & Vision, que en esta entrega casi no ha tocado el tema musical. Hoy voy más por el lado “Vision”.

La escena

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¿Qué significa el color verde en nuestra cultura?

Fíjate en esta escena cómo una luz verde inunda la habitación. Según la psicología del color, este tono simboliza la esperanza, pero también la inmadurez e incluso lo venenoso. Lo cierto es que todos estos significados están presentes de manera simultánea en la escena.

  1. Esperanza: los corazones de los protagonistas reverdecen ante la certeza de un éxito inminente…
  2. Inmadurez: …pero al asimilarlo como mera fama (es decir, el aplauso del público como principal significado de superación), demuestra lo que les falta por madurar.
  3. Venenoso: Bajo esta taxonomía, mientras mayor sea la aclamación, más alto llegarán. Lo que resulta desgarrador es que anhelan algo mucho más inconsecuente que la relación tan especial que tienen (algo que terminan apreciando al final de la película cuando se muestra una vida que pudo ser y no fue.

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“City of stars, ere you shining just for me?
City of stars, there’s so much that I can’t see”

El problema con las candilejas es que, cuando nos apuntan, en vez de iluminarnos, nos encandilan.