Escrito por: Luis Lorenzo Trujillo

Después de ver un total de 19 películas durante el Festival Internacional de Cine de Panamá 2017, les dejo el recuento de nuestras cinco favoritas:

Carpinteros

Carpinteros (1)

La película de José María Cabral es la historia de un amor en el lugar más fatídico posible: la cárcel de Najayo en República Dominicana. Pero a pesar de esta trágica perspectiva, el director José María Cabral se las arregla para mostrarnos una historia original en su premisa y entrañable en su desarrollo.

Separados por los barrotes que hay entre la cárcel de los hombres y la división de las mujeres, Julián se empieza a comunicar con Yanelly a través de lenguaje de señas. El flechazo es inmediato. Cabral sabe imprimir una poética y deseo ardoroso en la consumación de ese amor gestual. “Si pasas haciendo esto suficiente tiempo, aprenderás a sentirme y abrazar mi fuego”, le dice Yanelly a Julián en cierta escena. En otra, ella le hace llegar sus bragas rojas a través de una compañera que luego, en la intimidad de su celda, Julián huele como un sabueso ardoroso. Pero así como nos demuestra el deseo,

Cabral también hace lo propio con el peligro, porque entre la pareja se interpone Manaury, un mechero en el polvorín de dinamita en el que se mueven los enamorados. Sin duda, el IFF Panama se anotó un tanto con la elección de esta conmovedora y trágica película como la que diera cierre a su sexta edición.

El Invierno

El invierno (Wanka Cine, Ajimolido Films)

El invierno (Wanka Cine, Ajimolido Films)

La ópera prima de Emiliano Torres, que ganara Premio Especial del Jurado y fotografía en San Sebastían el año pasado, es un western gélido, seco y claustrofóbico sobre la vejez y la desesperanza desde la Patagonia, a la que el director argentino sabe exprimir cada una de sus posibilidades dramática y que convierte en un reñidero a campo abierto en el que se baten Alejandro Sieveking y Cristian Salguero.

Santa y Andrés

Santa y Andrés

Con “Santa y Andrés”, Carlos Lechuga se consagra como una de las voces más interesantes del actual cine cubano. Con la marca de película maldita, después de ser prohibida su proyección en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Lechuga nos entrega tanto una entrañable historia de amor imposible -la química entre Lola Amores y Eduardo Martínez, pareja en la vida real, es inigualable- como una reflexión sobre las divisiones que causa la ideología y el patrimonio cultural que nos hemos perdido por este sinsentido.

Battledream Chronicle

Battledream 1

Hijo de muchas madre, “Battledream Chronichle”, la primera película de animación en la historia de Martinica, es sin duda el gran hallazgo del IFF Panama 2017 para esta servidor. Su premisa me recuerda a “Tron”, “Matrix”, “The Hunger Games” y al juego de rol de turno al que se quieran referir o esté de moda. Pero la película de Alain Bidard no se queda en el guiño y a través de este coctel de referencias y una trepidante acción que no te suelta en ningún momento, desahoga el malestar social que se vive en su país, considerado como un departamento de ultramar francés, título legal que maquilla las palabras colonia y exclavitud. Sí, es cierto, “Battledream” abusa del deus ex machina, comprender las reglas de su mundo resulta enrevesado en un principio y su final es almibarado para lo inclemente que había sido su gresca, pero todos estos defectos se le perdonan después de hallarme física y mental vaciado después de tan intensa odisea cibernética.

El Amparo

El Amparo

Cámara en mano, con ojo documental y una cercanía capaz de registrar el sudor, las carnes e incluso la transpiración de los 16 pescadores que en 1988 fueron acribillados bajo circustancias sospechosas y todavía sin aclarar por la Guardia Nacional venezolana en El Amparo, pueblo ubicado en la frontera de Venezuela con Colombia y que le da título a la ópera prima de Rober Calzadilla.
Hablamos de cine comprometido pero sin retórica, porque Calzadilla sabe jugar con la atemporalidad de su relato para diluir las líneas del tiempo y llevar su denuncia no a un gobierno específico, sino a una forma de pensamiento que a traviesa a la clase dirigente de Venezuela en el último medio siglo. Porque al final de “El Amparo”, queda la certeza de haber visto una gran filme, pero también la certeza de la indefensión contra la máquina del poder.