Para el director, lo importante de “Yo no me llamo Rubén Blades” no es presentar un retrato del poeta de la salsa, sino acercarse a su figura y explorar junto a él los misterios de su arte

Luis Lorenzo
(@LuisAndreLT)

De partida, Abner Benaim dice que hacer un retrato de una persona, mucho menos si esta se llama Rubén Blades, es un imposible. De ahí la provocación, más que título, de su más reciente documental: “Yo no me llamo Rubén Blades”.

“Aunque se puede llamar sin problemas “Yo sí me llamo Rubén Blades”, dice con su tono siempre solemne el director.

Así que este documental, para su autor, se convierte en otra cosa. Un acercamiento. Una búsqueda sin respuesta de dónde surge el arte, las letras y el sentido de la justicia de este panameño universal.

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¿POR QUÉ EL TÍTULO “YO NO ME LLAMO RUBéN BLADES?

El título es una provocación. La idea surgió de una conversación que tuve con Rubén, que siempre está haciendo proyectos nuevos, que me dijo: “Cuidado hasta me cambio el nombre y no me voy a llamar más Rubén Blades”.

Me gustó el espíritu de esa frase. Obviamente, el documental es un retrato de él. Pero me llamó la atención porque hacer un retrato es un imposible. Desde el punto de partida, sabes que meter la vida de una persona en 90 minutos no es posible. Entonces lo que me interesó a mi fue el viaje y la exploración de descubrir quién es Rubén Blades y echarle ese cuento a un público más grande.

EMPLEADAS DOMÉSTICAS, LA INVASIÓN, JULIO ZACHRISSON Y AHORA RUBÉN BLADES, ¿QUÉ LLEVA A ABNER BENAIM A DOCUMENTAR?

Hay una relación con el material que es muy difícil de definir. Pero tiene que ver mucho con el momento en el que estoy y no tanto con las oportunidades que se te presentan. Intento más bien ir por cosas que me apasionan, porque cada vez se cuánto cuesta hacerlas.

También busco una conexión real con el material. Si en algún momento me digo en la mañana cuando me levanto de la cama: “¡Qué pereza hacer esta película”, algo está fallando. Así que me esfuerzo en encontrar elementos que me ponga a jugar con rigor con el material.

¿CÓMO CONVENCISTE A RUBÉN BLADES, UNA FIGURA EN EXTREMO CELOSA DE SU VIDA PRIVADA, PARA QUE TE DIERA SU COMPLICIDAD PARA ESTE DOCUMENTAL?

No lo tuve que convencer. Aunque yo siempre lo he admirado como artista, creo más bien que fue él quien me escogió a mi para hacer el documental. Porque está claro que el tenía algo que contar, algo que decir, algo que plasmar. Seguramente, él pudo conseguir directores mucho más famosos y de talla internacional para sacar adelante este proyecto, pero él estaba muy familiarizado mi obra. Por esa razón, confiaba en mi como artista y como persona. Sabía que no iba a traicionar su confiaza.

¿CÓMO FUE LA DINÁMICA DE RODAJE CON ÉL?

Fue muy sencilla. Yo siempre trabajo con crew pequeños, de dos o tres personas máximo. Me gusta mantenerlo así para que quepamos en un solo carro, para que Rubén se aprenda los nombres de todos y el rodaje se sienta muy familiar.

Yo tengo un equipo con el cual me siento muy feliz de estar con ellos, tanto cuando estamos filmado como cuando estamos tomándonos los tragos. Una vez tienes esa complicidad, ya puedes salir a la calle a grabar cualquier cosa.

¿RUBÉN TE PUSO ALGÚN LIMITANTE A LA HORA DE HACER EL DOCUMENTAL?

Realmente, no. Los limitantes era más bien externos, por cuestiones de tiempo y presupuesto. A pesar de eso, hicimos más o menos todo lo que queriamos grabar.

EN EL DOCUMENTAL, SOLO SE ESCUCHA A RUBÉN Y A SUS ALLEGADO. ¿CONSIDERASTE REGISTRAR AL OTRA CARA DE LA MONEDA?

Rubén quería que yo metiera a personas que hablaran mal de él. Todo el tiempo me lo decía. Pero a nivel artístico, no hay otra cara de la moneda. Son solo pleitos legales que realmente no son interesantes, como su disputa con Willie Colón, de la cual ya se dijo todo lo que se tenía que decir. Además, sentía que desentonaba con lo que quería contar. Yo estaba concentrado más en acercarme al artista.

¿CUÁL CONSIDERAS QUE ES EL EPISODIO O FACETA DE RUBÉN QUE TODAVÍA SE MANTIENE SECRETO O INEXPLORADO?

Hay muchas cosas que Rubén se guarda para sí mismo, no solo es un episodio en particular. Pero yo no estaba metido en este documental para descubrirlo. Más bien, quería hacer acercamiento a su figura. Y para poder hacerlo, dependía de lo que él me permitiera ver y respetar el misterio de lo que no.

En todo caso, el misterio que sí me interesaba es descubrir de dónde surge su arte, sus letras, su música, su sentido de la justicia. La exploración de esto me parecía más interesante que cualquier otra cosa, porque cuando uno se aproxima a esa persona, te das cuenta que él tampoco lo sabe, que el mismo artista tiene una distancia con su obra y el impacto que tiene, que una vez que la hace, la obra tiene su vida propia.

ACTUALMENTE, ESTÁS EN LA PRODUCCIÓN DE TU SIGUIENTE LARGOMETRAJE DE FICCIÓN DESDE “CHANCE”. ¿QUÉ ME PUEDES COMENTAR SOBRE ESTE PROYECTO?

En unos meses empiezo a filmar “Plaza Catedral”, un drama clásico que se va a filmar en San Felipe, El Chorillo y Santa Ana con un elenco en su mayoría con no actores. Para mí, va a ser una experiencia muy linda volver a filmar ficción. También grabarlo en estas locaciones, que todavía tiene una intensidad que a mi me encanta.