“Hablemos de cine”, el Vol. 5 del novedoso networking organizado por Josh Díaz, contó con las representantes del IFF Panamá, Hayah – Festival Internacional de Cine de Panamá y Fundación Mente Pública

Luis Lorenzo
(@LuisAndreLT)

La bienvenida a Numen, rooftop del Hotel La Concordia, no pudo ser más acogedora: un welcome drinks, en forma de mojito de maracuyá, fue puesto en mi mano por un mesonero uniformado con una sonrisa fácil y una tropical camisa manga corta apenas abrieron las puertas del ascensor que me elevó hasta la azotea.

Pero aunque el alcohol siempre es una dama atractiva, aquí no vinimos a tomar sino a hablar del cine. Es el martes 26 de junio y estamos en Aftertalks, novedoso networking creado y organizado por Josh Díaz -otrora presentador del canal +23 y ahora PR de Tommy Hilfiger en Latinoamerica-, que en su Vol. 5 se dio a la tarea de reunir al gremio para discutir sobre la industria cinematográfica del país.

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Para ello contó con la presencia de Pituka Ortega Heilbron (directora del Festival Internacional de Cine de Panamá), Mariel García Spooner (Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá) e Isabella Gálvez (Fundación y Productora Mente Pública), que esa noche se convirtieron en las principales voceras de un mentidero que esbozó un panorama actual de la industria, la labor de los festivales de cine locales, la pertinencia de la creación de una escuela de cine en el país, entre otros temas.

Josh Díaz es la persona detrás de Aftertalks.

EL FENÓMENO DE LAS COMEDIAS DE ARTURO MONTENEGRO

El conversatorio empezó con Josh preguntándole a las invitadas sobre el panorama actual de la industria del cine panameño, siendo Mariel la primera en tomar la palabra. Ella aseguró que la industria está en buen momento, en gran parte por el fenómeno causado por las comedias “Donaire y Esplendor” y “Congelados en Rusia” dirigidas por Arturo Montenegro, que han tenido la capacidad de despertar el interés del público por el cine local con una convocatoria masiva a las salas.

También destacó la labor de los festivales, de la que ella fue pionera en en su momento al fundar y organizar el Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá hace 11 años cuando hablar de cine nacional era no más que una utopía. Estas plataformas, a su criterio, han permitido a la audiencia estar expuesto a otras cinematografías que nunca antes se habían visto en las pantallas de este país.

Mariel García Spooner (Hayah - Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá).

Pituka fue más allá e hizo énfasis en lo logrado por Arturo Montenegro con “Donaire y Esplendor”, al llevar algo tan propio de Panamá como son los carnavales al territorio de la comedia comercial. “Esto es importante porque si no te ves representado en la pantalla grande, no existes”.

Por su parte, Isabella señaló el numero y la diversidad de plataformas que hay en la actualidad, como el Festival de Cine Pobre Panalandia, Panama Horror Film Fest, Espacio Seis, Festival Ícaro Panamá, BannabáFest – Festival de Cine de Derechos Humanos de Panamá y los antes mencionados Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá e IFF Panamá.

“Antes, te tenías que conformar con lo poco que había. En cambio, ahora hay muchas ventanas para encontrar lo que te gusta y más gente animándose a crear. Esto era impensado hace 10 años cuando empezamos con Mente Pública”, aseguró.

HAY QUE DEFENDER LA LEY DE CINE

El siguiente tema según el protocolo fue el Concurso Nacional Fondo Cine, promovido por Dicine a través del Ministerio de Comercio e industria. El trio de panelistas se refirieron positivamente, aunque con matices, a esta convocatoria.

Isabella Gálvez señaló el hecho que Panamá es el primer país en Centroamérica en tener un Fondo Nacional de Cine, mientras que los demás países de la región están luchando por conseguir esta clase de apoyo estatal. Pituka, por su parte, dijo que todo lo que está ocurriendo en la actualidad en el cine nacional, tiene que ver directamente con la creación de este fondo.

Mariel García Spooner, por su parte, entiende que el aporte del Fondo Cine va más allá de lo monetario. “Participar el Fondo Cine implica tiempo, ideas y sensibilidad artística puestas al servicio de un proyecto, que aunque resulte o no ganador, se van a hacer realidad tarde o temprano”.

“Hay que proteger la Ley de Cine. En el momento en que quieran eliminarla, tenemos que unirnos como gremio para defenderla” – Pituka Ortega Heilbron (IFF Panamá)

En el aspecto negativo, las invitadas estuvieron de acuerdo en decir que la Ley de Cine necesita modificaciones, siendo quizás las más importantes la implementación de incentivos fiscales para favorecer la inversión de capital privado en la financiación de películas y de producciones extranjeras en el país.

Pituka terminó este apartado con un llamado a las armas: “Hay que proteger la Ley de Cine. En el momento en que quieran eliminarla, tenemos que unirnos como gremio para defenderla”. Esta frase fue una de las más llamativas de la noche, porque aunque el Concurso Fondo Cine no ha estado exento de irregularidades, nunca se ha llegado al extremo de querer eliminar el proyecto. ¿O sí?

SOBRE LOS FESTIVALES DE CINE EN PANAMÁ

El tercer tema fueron los festivales de cine locales. Sin duda, este fue el segmento más sentido de la noche ya que cineastas como Aldo Rey Valderrama y Martín Proaño aprovecharon la ocasión para agradecer publicamente lo logrado por estas plataformas y las mujeres que las han impulsado, no solo en lo referente a la formación de público sino en sus beneficios concretos en la industria misma.

La cantautora Patricia Vlieg destacó la sinergia con otras artes de los festivales locales.

Aldo aseguró que por un contacto hecho durante la celebración de IFF Panamá 2016 su película “Kimura” se pudo estrenar el mes pasado en Netflix Latinoamerica. Proaño, por su parte, dijo que festivales como el Hayah y Panalandia han sido la ventana para jóvenes realizadores como él para poner sus ideas en práctica y experimentar con el medio.

A estas voces se le sumó la de la cantautora Patricia Vlieg, quién recibiera una mención especial en el categoría Mejor Videoclip por su canción “Historia de un año” en la edición 2016 del Hayah – Festival Internacional de Cortometrajes de Panamá, habló de los festivales como un espacio abierto a escuchar propuestas de artes cercanas que al fusionarse con el cine crean colaboraciones que no puede ser más que beneficiosas.

¿PARA CUÁNDO UNA ESCUELA DE CINE?

Aunque el último tema que el protocolo dictaba era el rol del social media en la promoción del cine, la discusión se fue por otros derroteros. Específicamente, las escuelas de cine en Panamá. La discusión se dividió en dos claros bandos: los que piden a gritos un centro educativo que permita estudiar el séptimo arte sin necesidad de migrar y otros que todavía no lo ven del todo claro.

El argumento del primer bando se vio expresado con claridad meridional por Eliana Araúz, que aseguró que la educación es una derecho fundamental de todos los seres humanos y que el Estado está en la obligación de proveerla. En cambios el otro bando argumentó, a través de Pituka Ortega Heilbron, que la constitución de una escuela de cine es una tarea compleja y cara, que además se tiene que pensar para que se nutra no solo del estudiantado local sino también internacional.

El evento estuvo amenizado por unos mojitos de maracuyá en el Hotel La Concordia.

También está el tema legal. Para ser profesor en Panamá, además de contar con una licenciatura, tienes que tener con una especialidad en docencia superior y una maestría en el área del conocimiento en la que se quiere hacer docencia. Eso implica que al no haber dicha especialización en el país, los interesados la tienen que buscar afuera. Pero se da el caso que los cineastas que se han formado afuera han descubierto que los créditos de sus maestrías no solo válidas en el país. ¿Quién se encargaría de impartir clases entonces en esa posible escuela de cine?

En este debate terminó sin duda lo que fue una noche beneficiosa para la industria del cine en Panamá, porque aunque la conversación no fue profunda dejó claro la necesidad del gremio de reunirse de manera distendida y me clavó en la cabeza, a manera de “Inception”, la idea de crear una networking propio del cine nacional donde sus protagonistas se puedan reunir con cierta periodicidad porque como señaló cierta voz en el evento: “Estamos todos en la misma industria, más no todos nos conocemos. Estas oportunidades son excelentes para entablar relaciones y vernos las caras”.

¿Alguien se suma a este proyecto para hacerlo realidad?