Entrevistamos a Charo García Diego, coordinadora del libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI”, sobre el origen de este proyecto, su ilusión de conocer el cine de la región y su visión sobre el mismo

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
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Es muy raro encontrar una película latinoamericana, ni hablar de una centroamericana o caribeña, en los listados de las mejores películas de la historia. Esa omisión despertó la curiosidad de Charo García Diego después de leer el libro “Un lugar en el mundo. El cine latinoamericano del siglo XXI en 50 películas” de Eduardo Guillot.

El libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI” se presenta en septiembre en España

En el libro en cuestión, solo una cuarta parte de los 50 filmes seleccionados eran de Centroamérica y El Caribe, con el atenuante que la mayoría de las películas de esta porción eran cubanas y solo ocho eran centroamericanas. Así que García Diego le presentó la idea a Editoral extravertida de hacer un libro sobre la historia del cine centroamericano y caribeño en lo que va de siglo.

La idea fue bien recibida por la editorial, que le encargó a la española la coordinación del libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI”. Dicha obra se presenta en septiembre de este año y además estará acompañada por una muestra de cine presencial y virtual que pondrá en valor nuestro cine tanto en Europa como en Centroamérica. Aprovechamos la inminente presentación de este libro en Madrid para entrevistar a Charo García Diego. Esto fue lo que nos dijo:

“La Yuma” de Florence Jaguey (Nicaragua).

1. ¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DE HACER EL LIBRO “CINE CENTROAMERICANO Y CARIBEÑO SIGLO XXI”?

Charo García Diego: Me alegro que me hagas esta pregunta. Fue el libro de Eduardo Guillot, “Un lugar en el mundo. El cine latinoamericano del siglo XXI en 50 películas”, el detonante de la idea. En él pude comprobar que el cine centroamericano solo aparecía en una cuarta parte de las producciones seleccionadas. El proyecto fue alimentándose de la ilusión que tenía por conocer el cine de la región centroamericana.

Hablé con Jaime Romero Ruiz de Castro, editor de Editorial extravertida, con quien colaboro en este momento en la difusión de dos libros -“Un alfabeto para Emma Suarez” y “Apuntes. Un blues para Teherán”, ambos de Javier Tolentino- y le conté la idea de coordinar el libro. No solo le gustó la propuesta, sino que además me propuso que dirigiera la colección que Cine Independiente y Periférico, y la primera entrega será el libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI”.

2. ¿CUÁLES FUERON LAS PELÍCULAS CENTROAMERICANAS QUE FORMABAN PARTE DEL LIBRO DE EDUARDO GUILLO?

CGD: Panamá, Honduras, Nicaragua y República Dominicana aparecían con una película: “Los puños de una nación” de Pituka Ortega Heilbron, “No hay tierra sin dueño” de Sami Kafati, “La Yuma” de Florence Jaugey y “Cocote” de Nelson Carlo de los Santos Arias, respectivamente.

Costa Rica aparecia con dos películas, “Agua fría de mar” de Paz Fábrega y “Medea” de Alexandra Latishev. Guatemala lo hacia con cuatro: “Hasta el sol tiene manchas” de Julio Hernández Cordón, “Ixcanul” de Jayro Bustamante, “La casa más grande del mundo” de Ana Virginia Bojórquez y Lucia Carreras y “Nuestras madres” de César Díaz.

3. ¿CUÁL ERA TU CONCEPCIÓN DEL CINE CENTROAMERICANO Y CARIBEÑO ANTES DE EMBARCARTE EN EL PROYECTO DE HACER REALIDAD ESTE LIBRO?

CGD: Digo, sin ningún apuro, que aparte de películas cubanas en su mayoría y “Cocote” de República Dominicana, no había visto ningún filme centroamericano. Pero desde que me puse manos a la obra, el proceso ha sido fascinante. Todo era nuevo, todo estaba por descubrir, cada país con sus peculiaridades y sus propuestas tan diferentes.

“Agua fría de mar” de Paz Fábrega (Costa Rica).

4. ME COMENTASTE HAS VISTO MÁS DE 200 PELÍCULAS CENTROAMERICANAS Y CARIBEÑAS DESDE QUE TE PUSISTE MANOS A LA OBRA. ¿CUÁL ES TU CONCEPCIÓN DEL CINE DE LA REGIÓN AHORA?

CGD: Decía Ingmar Bergman: “Todo lo que he hecho en mi vida ha sido emocional y lo emocional se lo he entregado a mis películas. Pueden crear emociones para la gente que las ve y recibe. Pero no son mis emociones. A veces, incluso, pueden llegar a ser negativas. Lo que detesto es la indiferencia. Cuando conozco a alguien que es indiferentes me hace sentirme muy infeliz”.

A mi me interesa todo lo que me descubra el mundo de las personas. Yo soy española y vivo en Madrid, pero dentro de este acontecer muchas veces me sorprendo a mi misma viendo cómo me identifico con posturas que ni de lejos pensaba que podrían despertar mi curiosidad, como la impunidad, la prohibición del aborto, la manipulación de las iglesias cristiano-evangélicas, la falta de educación, y el rechazo a los indígenas y los migrantes.

Desgraciadamente en Centroamérica los temas aludidos están en fase 0, por eso siento un respeto escrupuloso por todos los realizadores centroamericanos, puesto que hacen un doble esfuerzo, el de conciliar denuncia con creación artística. Para ello hay que ser sumamente cauteloso y tener una inteligencia muy desarrollada.

5. ME GUSTARÍA PREGUNTARTE TUS IMPRESIONES DE LA CINEMATOGRAFÍA DE CADA PAÍS CENTROAMERICANO, EMPEZANDO POR COSTA RICA. ¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE HA LLAMADO LA ATENCIÓN DEL CINE TICO?

CGD: Del cine tico valoro mucho, como mujer que soy, el que haya muchas directoras haciendo películas con una autoría o sello que las define. La película de Hilda Hidalgo Xirinasch, “Del amor y otros demonios”, basada en el libro de Gabriel García Márquez, me regala momentos con una dirección de arte maravillosos.

“Aurora”, de Paz Fábrega, dice que es posible y necesario que las mujeres tengamos confianza unas con otras. “Medea”, de Alexandra Latishev, muestra el aborto más doloroso que yo he presenciado en una película. “El camino”, de Ishtar Yasin, me duele ante el abuso que sufren los niños.

Por su parte, “Tres Marías”, de Francisco González, me regala un personaje transexual honesto consigo mismo y con el entorno. “Rio sucio”, de Gustavo Fallas, me alerta sobre lo indigno que es no conocer y reconocer al “otro”.

6. ¿DE GUATEMALA?

CGD: Con Guatemala tengo dos criterios a la hora de ver cine: documentales o cine de ficción. Las documentalistas son muy luchadoras y tienen un deseo prioritario, que es que las personas no olviden a los asesinados y desaparecidos, entre los que se encuentran sus familiares cercanos, para que se acabe la impunidad. “El eco del dolor de mucha gente”, de Ana Lucia Cuevas, me impactó muchísimo. Pero no me olvido de los trabajos de Anaïs Taracena, Izabel Acevedos o Ana Bustamante.

Dentro de las películas de ficción están las dirigidas por Julio Hernández Cordón, entre las que prefiero “Las marimbas del infierno”, “Polvo” y “Atrás hay relámpagos”. Voy a señalar también a una actriz guatemalteca que me entusiasma, María Mercedes Coroy, protagonista de dos de las películas de Jayro Bustamante, director relevante al igual con “Ixcanul” y “La llorona”. Junto a ella está Margarita Kenéfic, actriz que hace el papel de Carmen, la esposa del dictador en “La llorona”. Me resulta muy grande la transformación de su rostro y su alma.

“Nuestras madres”, de César Díaz, me inquieta y su protagonista, el actor Armando Espitia, tiene mucha sintonía con el público. “Los fantasmas”, de Sebastián Lojo, me resulta perturbadora y sórdida. Y nombrarte también “Pólvora en el corazón”, de Camilia Urrutia, que denuncia la agresión sexual a las mujeres con dos personajes tan diferentes como resultones encarnados por las actrices Andrea Henry y Vanessa Hernández.

“Atrás hay relámpagos” de Julio Hernández Cordón (Costa Rica, Guatemala).

7. ¿DE NICARAGUA?

CGD: Son muy pocas las producciones que se han realizado en este país. Señalaría “La Yuma” de Florence Jaguey y, por su puesto, los documentales de Mercedes Moncada “El inmortal”, “El buzo y la sirena” y “San Francisco en la Chureca”, este último dirigido con Rossana Lacayo. Sin olvidar “Lubaraun”, de María José Álvarez y Martha Clarissa Hernández, que es una alhaja etnográfica.

8. ¿DE HONDURAS?

CGD: Este país, cinematográficamente hablando, tiene nombre de mujer. Por un lado, está la documentalista Karia Lara con “¿Quién dijo miedo?”, que me resulta excelente. Por otro lado, está un valor en alza como Laura Bermúdez. Su cortometraje “Negra soy” me convence.

9. ¿DE EL SALVADOR?

CGD: Aquí también son las realizadoras quienes tienen la palabra y la denuncia. Siento una gran empatía con ellas. Me refiero a Marcela Zamora con “Los ofendidos” y “El cuarto de los huesos”, donde el dolor del que nos habla es universal. Desgraciadamente, todos tenemos familiares muertos por diferencias políticas.

Brenda Vanegas y su “Volar” me alerta a que hay que estar atenta ante los deterioros en la vejez. Marlén Viñayo ha sido para mí esencial, por que nunca vi tan de cerca la intersubjetividad que tiene que haber en los conceptos éticos. Sus documentales “Imperdonable” y “Cachada” son un punto de vista que se adivina en muy pocas producciones.

Y Celina Escher es un último descubrimiento muy gratificante con su “Fly so Far”, un documental sobre la criminalización de las mujeres que abortan. No puedo dejar de nombrar a Tatiana Huezo con “Tempestad”.

“Invasión” de Abner Benaim (Panamá)

10. ¿DE PANAMÁ?

CGD: En el caso de Panamá, lo que más me ha gustado son las producciones de Abner Benaim. Su película documental “Invasión” me parece muy buena, además de ser portadora de un componente aclarativo tan necesario para que la gente comprenda de que se les habla. “Panquiaco” de Ana Elena Tejera, “Rompiendo la ola” de Annie Canavaggio y “La estación seca” de José Ángel “Chico” Canto, son producciones dignamente realizadas y con un componente sensual y exuberante que le da la propia tierra.

11. APROVECHANDO TU MIRADA FORÁNEA ME GUSTARÍA PREGUNTARTE, ¿QUÉ CONSIDERAS QUE HACE ÚNICO AL CINE CENTROAMERICANO DENTRO DEL CONCIERTO DEL CINE MUNDIAL?

CGD: Desgraciadamente, lo que hace peculiar al cine centroamericano son sus temas recurrentes: las denuncias de los desaparecidos por las guerras y la persecución a los pueblos indígenas, con el estigma del triángulo de la violencia que conforman El Salvador, Honduras y Nicaragua.

12. AHORA TE PREGUNTO LO CONTRARIO, ¿CUÁL CONSIDERAS QUE SON LAS DEBILIDADES O LAS ÁREAS DE MEJORA DEL CINE CENTROAMERICANO?

CDG: Como se viene demostrando a lo largo de la historia del cine, en muy contadas ocasiones las películas han resultado grandiosas, que las hay, sin que exista una producción económica que las apoyen. Las mejoras en Centroamérica pasan por una formación dentro o fuera de estos países de los profesionales que forman los equipos cinematográficos, por una ley del cine y por el asociacionismo del sector, que si no soluciona ayuda mucho. Sin olvidar la educación de los nuevos públicos, que están subyugados al coloso cine estadounidense. Dicha educación se debe contemplar desde las aulas de clase.

13. A PARTIR DEL ESTRENO DE “DÍAS DE LUZ”, SE HABLÓ DE LA NECESIDAD DE UNIFICAR AL PÚBLICO DE LA REGIÓN PARA QUE LOS FILMES DE CADA PAÍS ENCUENTRAEN UN MERCADO MÁS AMPLIO Y RENTABLE. ¿QUÉ TE PARECE ESTA IDEA DE UNA CENTROAMÉRICA UNIDA EN MATERIA CINEMATOGRÁFICA?

CGD: Decia Tolstoi: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. Esta es una pregunta muy complicada que no me atrevo a contestar para no molestar a nadie. El cine que he visto me indica lo diferentes que son los países centroamericanos entre sí. Es como si me preguntaras que tiene el cine español en común con el cine británico, alemán o sueco… Te diría que nos acercamos en la manera en que se pueden plantear las desgracias sociales, ese cine llamado social. Pero las soluciones no se parecen en nada. Con ello te quiero decir que Centroamérica goza del mismo planteamiento a priori.

“Los ofendidos” de Marcela Zamora Chamorro (El Salvador).

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