Si me das a elegir,
entre tú y la gloria,
pa que hable la historia de mí,

por los siglos, ay amor,
me quedo contigo”.
Canción, Los chunguitos.

Escrito por:
Charo García Diego
[email protected]

El recuerdo de la película “Deprisa, deprisa” del director español Carlos Saura, me asalta de nuevo al ver “El pájaro de fuego”. Partiendo de premisas similares, amigos sin porvenir, delincuencia como trabajo, atracos a bancos o personas y un sueño frustrado. Y es la profundidad de ese dolor el mismo que se siente en esta historia que se desarrolla en uno de los barrios de La Carpio.

Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI: “Río Sucio” de Gustavo Fallas

Un plano sujeto a una pared por Tony Martínez, el protagonista, nos muestra su vivir cercado, en el distrito de la Uruca del Cantón de San José, aislado de la convivencia de los josefinos. La Carpio, situada entre dos ríos muy contaminados, uno de ellos es el causante de las desgracias narradas en la película, es ahí donde cae el avión, “el pájaro de fuego”.

La película de Cesar Caro abre con un plano donde vemos a un joven mirando al cielo, acto seguido recorremos con él a bordo de su patineta el lugar donde nos encontramos. Carreteras sin aceras, irregulares, construcciones con laminas de zinc, maderas y tubos. Vemos una casa con juegos recreativos, alguna pequeña tienda, la patineta símbolo de movimiento ininterrumpido, las vías del puente como lugar de reposo y fumadero de porros.

El primer encuentro que Tony Martínez tiene con su padre en casa, le alude a que la profesora les ha hablado de la posibilidad de que los volcanes entren en erupción, metáfora de la historia que se esta avecinando, señal que indica tragedia. El personaje de Saturno irrumpe en la escena -en la mitología griega es uno de los titanes que se casó con su hermana Rea y temeroso de que sus propios hijos se levantasen en su contra los devoró según iban naciendo- y ya obliga a Tony y a su amigo Chayote a torturar a un joven que le ha traicionado.

Cesar Caro nos abre un abanico de personajes que conforman el elenco. Además de Tony, Saturno y Chayote, están el sacerdote y la joven Raichel. El personaje del sacerdote, presente en muchas de las películas de ficción o documentales que se producen en Centroamérica, constituye un punto de inflexión entre lo que se vive y la aspiración a una vida mejor. La búsqueda infructuosa de trabajo, la visión de deterioro del barrio y la presencia de Saturno nos sitúan en el centro argumental de la película.

Es curioso como el director nos va dando datos del entorno donde se desarrolla la acción a medida que la película transcurre: ya sabemos que hay mucha población nicaragüense asentada y que contratan a jóvenes sin necesidad de papel alguno, que la iglesia intenta interceder ante las adversidades y que siguen creciendo los problemas, agudizándose mas si pueden.

La cultura del break dance y los grafitis son parte muy importante en la construcción del imaginario que el director nos ofrece. Ese paralelismo visual entre los integrantes de la cultura que se lleva a cabo en La Carpia y la delincuencia de las pandillas, con el consumo de estupefacientes y el trafico de los mismos, son uno de los logros de la película.

La banda sonora, increíblemente ajustada al texto cinematográfico, tiene mucho que ver con la participación de Cesar Caro en la película documental “Los maes de la esquina” de Juan Manuel Fernández, donde ocupo el papel de sonidista con loable acierto por su parte.

Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI: “Fly So Far” de Celina Escher

Película que nos habla de la problemática que no acaba de resolverse en las zonas marginalizadas e invisibilizadas de los países, en este caso Costa Rica, que aporta importantes datos de la población nicaragüense que tiene que migrar en búsqueda de comida y casa. Hacinamiento, aglomeración, distancia y delincuencia son cuatro palabras que golpean en todos los países en torno a poblaciones invisibilizadas pero vivas. Nuestro Tony Martínez es un personaje que encontraremos en toda Latinoamérica y fuera de ella, allá donde la miseria se ubique y las ganas de mejorar sigan vivas.

FICHA TÉCNICA

País: Costa Rica, Chile, Estados Unidos (2020). Guion y dirección: César Caro Cruz. Producción: Drew Irwin. Fotografía: Andrés Campos (C.C.R). Música: José Manuel Gatica. Montaje: Valeria Hernández. Sonido: Sergio Gutiérrez. Directora artística: Michelle Canalas. Duración: 90 minutos. Formato: Color. Idioma: Español. Reparto: Larry Olivas, Diego Rojas, Noelia Campos y Kendall Chavarria. Sinopsis: Tony Martínez es un joven que regresa del reformatorio a su barrio con la idea de bailar breakdance y reintegrarse a la comunidad. Tony evita ser víctima de las pandillas locales, pero muy pronto se entera que hace un tiempo una avioneta cargada con droga cayó en el río que bordea la comunidad y al parecer varios vecinos se vieron involucrados en el incidente. Tony, junto a su mejor amigo Chayote, se ven en la obligación de armar un plan para llevar justicia al barrio y también salvar sus vidas.

SOBRE LA AUTORA

Charo García Diego (Salamanca, 1961) es pedagoga, socióloga y psicóloga Social. Organizadora, coordinadora y difusora en los medios de comunicación de actividades culturales desde 1990 en España. Ya en sus inicios universitarios, estudia, investiga y escribe crítica de cine. Sus intereses giran en torno a la difusión de culturas transversales, multipluridisciplinares y versátiles que aporten enriquecimiento formativo a las nuevas generaciones. En la actualidad, coordina el libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI” de la editorial Extravertida, que verá la luz en septiembre 2021 junto a una Muestra de Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI, que recorrerá varias ciudades españolas y foráneas. Colaboradora habitual en la revista digital LADOBERLIN.

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