Escrito por:
José Luis Aparicio Ferrera
joseluisaparicioferrera@gmail.com

“Ladridos” (2015, dir. Fernando Fraguela) es un corto de ficción que pudiera resultar un remake caribeño de “La cagna” (1972), polémico filme del gran Marco Ferreri (aunque el adjetivo polémico, refiriéndose a su obra, pareciera redundante, tautológico).

Algo similar podría decirse, salvando las distancias, de la corta pero intensa carrera de Fernando, cuya obra es propensa a suscitar escándalos en el estrecho mundillo del cine cubano. Si bien Fraguela no tuvo a su alcance las interpretaciones de Marcello Mastroianni y Catherine Deneuve, nos presenta un argumento muy similar al del filme de Ferreri, en cuyo guion también participaron dos grandes de la escritura para cine, Ennio Flaiano y Jean-Claude Carrière.

La historia es sencilla, aunque espinosa y perversa. Un hombre que ama a los perros obliga a su mujer a convertirse en uno, la fuerza a llevar collares y correas, a tomar el lugar de la mascota. Las implicaciones psicológicas del asunto, junto a la oscura sexualidad que conlleva, conforman un claustrofóbico teatro de la crueldad con un clímax gore, a lo grand dame guignol, donde es quizás demasiado tarde para salir sin lesiones de la experiencia.

¿Cuáles son los límites del amor y de la pasión? ¿Hasta qué punto un ser humano pudiera degradarse para complacer a otro? ¿Es el ejercicio de la vida en pareja un acto de sumisión? ¿Dónde termina la entrega y comienza la obediencia?

Todas estas preguntas atraviesan el corto, aunque Fernando nos dice de entrada que esto no es un simulacro. La fantasía erótica se ha ido de carriles y la inmersión será sucia, dolorosa. El cuerpo disciplinado, llevado a sus límites, doblegado y reducido a un estado latente y primitivo, está en el centro del filme. Este cuerpo es femenino y nos pone en un sitio incómodo, nos agrede e interroga.

No es “Ladridos” un corto didáctico ni aleccionador, por eso ha eludido el agrado de no pocos espectadores cuya extrema militancia feminista les impide asumir esta compleja propuesta. Es una obra estudiantil, imperfecta, pero que da muestras de riesgo y de inusitada elegancia. No será fácil sumergirse en algunos fragmentos, pero por todo el talento que aquí se despliega, les pedimos hoy un voto de confianza.

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