“Borealis II” es de los puntos altos de la etapa rosa de Jorge Molina. La escena de sexo al atardecer sobre el diente de perro de la costa es una de las más hermosas del cine cubano

Escrito por:
José Luis Aparicio Ferrera
joseluisaparicioferrera@gmail.com

“Sarima a.k.a. Molina’s Borealis II” (2014) es una suerte de precuela del cortometraje con que abrimos la colaboración de Cine Cubano en Cuarentena y Material Extra: Molina’s Borealis (2013). El cineasta de culto cubano Jorge Molina a.k.a. Molinator filma en Gibara, un hermoso pueblo costero del oriente de la isla conocido como la Villa Blanca, donde se desarrolla anualmente un festival de cine pobre. A este evento, fundado por el eminente Humberto Solás, llega el propio Molinator, ahora convertido en personaje, con el largometraje Molina’s Ferozz (2010), su muy bizarra relectura de La Caperucita Roja y el supuesto bucolismo del campo cubano, bajo el influjo del cine de horror clásico y el erotismo cruel de Walerian Borowczyk. Lo acompaña su actor fetiche Raúl Capote, quien pronto deja de lado los requerimientos de la premiere y se obsesiona con una extraña muchacha que parece venir del mar o de ninguna parte. Sarima, interpretada por Leticia León, es la misma presencia inquietante del primer Borealis, una sirena que surge entre las olas totalmente desnuda y cubierta de algas. En esta precuela conoceremos el origen de su mito, su prehistoria. Metaficción moliniana que mezcla una historia de fantasmas con una fábula sobre el amor, Borealis II es de los puntos altos de la etapa rosa de su autor. La escena de sexo al atardecer sobre el diente de perro de la costa es una de las más hermosas del cine cubano. Sirva la intensidad crepuscular de esta secuencia para cerrar un nuevo domingo de cuarentena.