En el marco de la 3era. edición del Festival de Cine Pobre Panalandia, Enrique Pérez Him, director de “Kenke”, presentó el taller “Modelo de producción y exhibición de una película de bajo presupuesto”.

Pérez Him explicó a los presentes en el Cinema Arte del Hatillo del Municipio de Panamá que su filosofía como cineasta panameño es hacer la película que puede hacer en el momento en el que se encuentra y con los recursos que encuentra. “Suena feo, pero no lo es. Es cuestión de ser realista”, matiza.

Bajo esta premisa, empezó a escribir en el 2012 el guión de “Kenke” con un objetivo claro: hacer una producción pensaba para el Internet. La razón fue sencilla: con su ópera prima, “Puro Mula”, se dio la situación que se imprimieron mil DVD, las cuales se terminaron convirtiendo en más de un millón de copias pirateadas que se vieron en toda Guatemala.

Este tipo de exposición permitió que un agente de ventas se interesara por la película y la comercializara en todo el mundo, hasta tal punto de seguir generando ingresos al cineasta cinco años después de su estrenos en las salas de cine de Centroamérica.

Pero apesar que el plan original se vio trastocado por la Ley de Cine, que permitió que “Kenke” fuera proyectada en las principales cadenas de cine panameñas en septiembre del año pasado, Pérez Him continua con su idea de exponer su película en la red en busca de formas alternativas de generar ingresos. Con todo esto en mente, el cineasta panameño dio cinco consejos para producir una película de bajo presupúesto:

1) Sacar tiempo y convencer a los demás que saquen el suyo

“Si no puedes conseguir la plata, fabrica o saca el tiempo”, explica Pérez Him al referirse al cine pobre. Él lo hizo y se enfrentó al proceso de escritura de guión entre el 2012 y el 2013. En el 2014 inició el proceso de preproducción, haciendo casting para los actores, buscando locaciones y haciendo pruebas de cámaras. Grabó durante tres semanas a finales de ese año y se tomó casi todo el 2015 en posproducción. Todo esto en el tiempo libre que le permitía su trabajo.

Pero así como importante fue sacar tiempo para hacer este proyecto, fue convencer a las demás personas de que sacaran el suyo para unirse a la producción. Enrique acudió primero con sus amigos, que usualmente tienen mayor disposición de hacer sacrificios por uno. Pero después tuvo que acudir con otras personas que se fueron sumando poco a poco, ya sea donando su talento o cobrando cifras simbólicas por su trabajo, lo que le demostró que la gente está más dispuesta de ayudar y participar en una película de lo que se puede pensar en un principio.

2) Pensar en tu presupuesto

Enrique Pérez Him aseguró que tuvo que censurarse a la hora de escribir un guión acorde al presupuesto que se manejaba para “Kenke”. Para ello siguió dos máximas. Primero, reciclar locaciones y utilizar un máximo de tres o cuatro durante todas la película. “Es una cuestión de energía. El traslado entre locaciones genera un gasto innecesario y quería reducirlo”, explica.

Esto no quiere decir que la película sea monótona, porque a pesar de manejar locaciones limitadas, Him decidió aprovecharlas al máximo, haciendo que los personajes se movieran constantemente entre ellas para transmitir esa sensación de viaje dramático por la cual pasa el personaje principal de Milko.

La segunda máxima es limitar el número de personajes en la historia. “Aunque nunca lo he podido lograr”, explica jocosamente, basándose en sus dos largometrajes anteriores. A pesar de esto, buscó condicionar su participación a uno u dos llamados máximos dentro del plan de rodaje, para no abusar de la disponibilidad de los actores.

3) La estética está supeditada al presupuesto

“Kenke” destaca por su estética documental, cruda y libre. Aunque a Pérez Him le gustaría decir que esta fue una decisión artística fue, más bien, una presupuestaria. En vez de concebir su puesta de escena por planos, prefirió hacerlo por secuencias, dejando que la cámara se moviera con total libertad en una especie de caos controlado.

Esto decisión, obviamente, implicó algunos obstáculo, ya que la dirección artística tuvo que ambientar pensando en espacios amplios y no en planos limitados por el encuadre de cámara. Además, para iluminar las locaciones se tuvo que implementar un sistema de cabriolas para poner las luces en el techo y de esta manera no hubiera ningún solo cable en el rodaje, sin mencionar que el sonidista tenía que hacer malabares para recoger el audio y no aparecer en el plano.

A pesar de todas estas dificultades, esta estilo de dirección le permitió a Him grabar rápidamente, utilizando un máximo de cinco tomas por escenas para tenerla cubierta en toda su integridad.

4) El trabajo actoral sobre todas las cosas

Pérez Him asegura que tiene sentimientos encontrados sobre los actores panameños, ya que no está de acuerdo con esa idea generalizada de que sus interpretaciones no son creíbles. Para él, el verdadero culpable de la calidad de una actuación recae en el director y su capacidad para poder dirigirlos.

Por esta razón, decidió curarse en salud con “Kenke” y se empeñó en trabajar con intérpretes experimentados, más que todo provenientes del teatro. Asimismo, el reparto -incluyendo Mr. Fox- se encomendó a una coach de actuación, quien los ayudó a preparar sus personajes antes de que él empezara a trabajar con ellos enfocándose en la dinámica de rodaje tan particular con la que iba a lidiar en la película.

5) Las redes sociales mejor que la publicidad tradicional

A pesar de contar con el apoyo de Medcom y de un distribuidor que encontró espacio para promocionar a “Kenke” en radio, prensa, televisión y vayas publicitarias, Enrique considera que la película se movió mejor por las redes sociales. “Eso me tripea mucho porque la película fue hecha para este medio”, agrega.

Nuevamente, el ingenio se impuso al presupuesto, ya que trabajaron mucho con la viralidad de las redes sociales haciendo memes, entrevistas a figuras públicas y aprovechando las reseñas positivas de los espectadores para replicarlas en sus cuentas y generar el suficiente ruido para llegar a más espectadores.