LO MEJOR: Que no solo se queda en el antojo y aprovecha el dim sum como excusa para reflexionar sobre algo más profundo y etéreo como lo es la identidad

LO PEOR: Ahora qué hago con este antojo de desayuno chino que me queda después de ver el documental.

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

Yo tengo una premisa básica a la hora de reseñar documentales gastronómicos: si me hacen aguan la boca y me antojan de los platillos que muestran en pantalla, lograron su cometido.

Pero “Desayuno Chino”, documental dirigido por María Isabel Burnes en el marco de la segunda temporada de Documental Panamá, no solo se queda en el antojo, ya que la joven realizadora utiliza el dim sum como excusa para reflexionar sobre algo más profundo y etéreo como lo es la identidad.

En este sentido, esta película corta agradará a todos los público. Los que lo vean por el antojo, encontrarán un documental trufado de muchos datos curiosos que proveerán un mejor conocimiento sobre la gastronomía que los convoca, como el que abre el documental.

Ernesto Chen, propietario del restaurante Rice & Noodles.

“El dim sum es originario de Cantón, China, un término que puede traducirse como <<pequeños bocadillos>> o un <<toque al corazón>>. Pero los chinos no decimos vamos a comer dim sum, nosotros decimos vamos a yum cha, que significa <<tomar té>>”, explica Ernesto Chen, propietario del restaurante Rice and Noodles.

También se habla de la referencia del sabor de dim sum en Panamá, el verdadero nombre del ham pao, los platillos que fueron modificados al gusto de los panameños para que tuviera mejor acogida en la población local, cómo se extendió el fenómeno del desayuno chino en el país y el espíritu del yam cha.

A los espectadores que busquen algo más que el placer de comer viendo, tampoco se irán insatisfechos, ya que el documental aprovecha también para profundizar sobre la identidad y sentido de pertenencia de la comunidad china en Panamá.

El Lung Fung es considerado la referencia del sabor del dim sum en Panamá.

Aquí recuerdo un comentario de mi abuela, que me hizo reparar cuando llegamos hace una década en Panamá del hecho tan curioso que se da en el Istmo, donde los chinos se mezclan de manera más evidente y marcada con los habitantes locales a diferencia de otros países.

A este fenómeno se la conoce como el término identitario de <<chino-panameño>>. Aquí entra de nuevo Ernesto Chen, que explica cómo sobrellevó las dudas propias de esta dicotomía. También la escritora Berta Alicia Chen, quien deja una de las reflexiones más hermosas que he escuchado sobre la gastronomía y la migración.

“La comida es uno de los elementos que ayuda a romper barreras, porque cuando las personas disfrutan la comida aceptan más a las personas donde se originan estas comidas”, dice. Ha sido tal la aceptación en este país, que decimos que no hay nada más panameño que un desayuno chino, una frase que es también una victoria en un mundo que cada vez más mediatiza y pone en tela de juicio los movimientos migratorios.

La escritora Berta Alicia Chen.