El reconocido actor, director, dramaturgo y crítico cinematográfico, también habla de lo que significa hacer cine en la tercera edad y como el culto a la belleza que hay en Panamá ha dificultado conseguir el apoyo para hacer aún más proyectos

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

Cuando Édgar Soberón Torchia entró por primera vez a Panama Radio, S.A, una discotienda -en ese entonces se le decía discoteca- ubicada frente a la Plaza 5 de Mayo, se topó con el disco “The Supremes Sing Holland-Dozier-Holland” de The Supremes, que tenía en medio de su portada a la que considera la integrante más hermosa del trio: Mary Wilson.

Ese día, cambio la vida de Édgar, no solo por su afición al rock n’ roll afroamericano, también por que las grandes transformaciones de su vida han sucedido a través del arte, ya sea el teatro, la música o el cine. Aunque nunca sospecharía que ese lugar donde cultivó su melomonía, se convertiría cincuenta años después en objeto del documental “Panamá Radio”, que tuvo su estreno mundial en en el marco del IFF Panamá – Festival Internacional de Cine de Panamá 2019.

Pero sucede que este espacio ya en ruinas, donde pasaron artistas como La Lupe, José José, Celia Cruz, Tito Puente y toda la Fania All-Stars, le permite al también actor, dramaturgo y crítico de cinematográfico hablar de su país y demostrarnos que somos mucho más que un país de tránsito, figuras deportivas y políticos corruptos.

¿RECUERDAS LA PRIMERA VEZ QUE ENTRASTE A PANAMÁ RADIO?

Yo creo que curioseando. En la Av. Central, de la Plaza 5 de Mayo hasta Santa Ana, había varias tiendan que vendían discos. Yo comencé a entrar a esos lugares, porque como siempre he sido aficionado al cine, el gancho fueron los LP de las bandas sonoras de las películas. El primero que compré fue “Breakfast at Tiffany’s” de Henry Mancini.

Yo tenía un tocadisquito, que me lo compré con mi primer trabajo en una conferencia de viaje en el Hotel El Panamá. Entonces un día llegó a mi casa una de mis hermanas con un LP de The Supremes, “I Hear a Symphony” y cuando yo oí dije sorprendido: “¿Y esta vaina”?

En ese época, yo oía por la radio el rock and roll afro de Little Richard, Shirley Ellis, Frankie Lymon, pero The Supremes me resultó muy especial. Eso me llevó a Panama Radio, porque me puse a investigar las tiendas que vendían discos o quizás fue un amigo mío que me invitó al lugar.

Lo primero que vi esa primera visita fue “The Supremes Sing Holland-Dozier-Holland” de The Supremes. En el centro del disco estaba Mary Wilson, que ella era la más bella de las tres. La gente se vuelve loca con Diana Ross, pero la jeva total era Mary Wilson. Ese LP tiene una canción clásica, que se llama “You Keep Me Hangin’ On”, que le han hecho muchos covers.

¿Y QUÉ TE LLEVA A HACER MEDIO SIGLO DESPUÉS DE UN DOCUMENTAL DE PANAMÁ RADIO, S.A.?

Yo nunca me propuse hacer un documental, pero hace unos años me encontré con Dora de Ángeles y Lydia García, que trabajaron en Panamá Radio, S.A y entable amistad con ellas.

Me atrajeron varias cosas de ellas. Me atrajo que las dos son budistas. Me atrajo la amistad entre ellas. Me atrajo que Lydia es la madre de los hijos de Francisco “Bush” Buckley. Así que comenzamos a ir a comer, salir e ir a sus casas o la mía. Yo no sé por qué un día, en cada casa, sacaron sus libros de fotografías.

Esa fue mi idea inicial: ¿Por qué no hacer un libro de mesa de los artistas que habían pasado por Panamá Radio? Porque cuando vi las fotos lo primero que descubrí es que andaba mi ídola, La Lupe. También había fotos de  José José, Julio Iglesia, Tito Puente, Celia Cruz, toda la Fania All-Stars…

Así que pensé que había que hacer un libro de fotos con esta maravilla, pero no me pararon mucha bola. Yo no sé cómo se fue convirtiendo en un documental. Aunque tengo que decir que la idea original de la historia de dos señoras que vendian discos en Panamá Radio y se convirtió en una hidra de muchas cabezas, porque también entra la historia de la ciudad de Panamá, de los combos nacionales…

SIN DUDA, EN EL DOCUMENTAL HACES UN TRABAJO POR RECUPERAR UNA ÉPOCA MUY ESPECÍFICA DE LA CIUDAD DE PANAMÁ, ENTRE LA DÉCADA DE LOS 60 Y 70

Fue una época muy especial. Winnie Sitton dice que yo soy muy nostálgico. Yo no sé si lo soy, pero lo que si quisiera es compartir el recuerdo de lo bueno que fuimos en Panamá y que nos preguntemos por qué no seguimos en esa línea.

Muchos piensan que es debido a la dictadura militar, aunque yo prefiero llamar a este periodo el proceso de Omar Torrijos, porque  todo funcionó con igual éxito durante ese tiempo.

Por ejemplo, la actividad de Panama Radio, S.A. se inserta en ese periodo cultural que tuvo un gran auge en el país a través de la figura de Beby Torrijos. Te sorprenderías lo que hizo esa mujer desde el frente del Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá.

Por eso en el documental yo le dejo la palabra final a mi hermana Nyra, ya que ella resume lo que fue Panamá Radio, diciendo que a lo mejor no estaban conscientes, pero ellas habían desarrollado un modelo empresarial novedoso en el país.

Ahí también grabaron, importaron y distribuyeron de música. Lo otro era la divulgación. Solinka de Panamá, dice al principio de la película de manera un poco exagerada, que esa era la sucursal del cielo y que el artista panameño que no pasaba por Panama Radio no estaba en nada.

EL DOCUMENTAL TAMBIÉN HABLA DEL ROL DE LA MUJER PANAMEÑA EN LA ÉPOCA.

Dora y Lydia fueron mujeres de la posguerra. Después de la Segunda Guerra Mundial hubo un movimiento mundial donde la mujer sale al frente laboral. La socióloga Briseida Allard dice en el documental que fueron las mujeres las primeras que trabajaron en el sector servicio.

Dora y Lydia son mujeres muy fuertes. Mujeres empoderas. Mujeres que no están defendiendo su físico, que no te digo que no sea importante, pero siento actualmente a la gente muy concentrada en su cuerpo. En cambio, hay otros ámbitos en el campo social donde la mujer ha ganado mucho terreno, pero no se habla mucho de ello.

Yo soy un poco de esa generación. Para mí nunca mi orientación sexual fue mi pancarta. Yo siempre asumí que así soy yo y mis frentes de luchas son otros, como la cultura, el teatro y el cine.

¿HAS PENSADO CÓMO DE LA EBULLICIÓN CULTURAL DE ESA ÉPOCA HEMOS PASADO AL ESTANCAMIENTO?

Yo pienso que las cosas empezaron a echar para atrás cuando derogaron la reforma educativa en 1979. Este documento tenía muchos errores, pero en vez de tumbarlo debieron corregirlo. Mucha culpa tienen los maestros, que gritan mucho en la calle pero ellos fueron cómplices de esta decisión. Todo se fue a la mierda con eso, luego matan a Torrijos y empieza el desastre.

EL PUNTO MÁS BAJO VENDRÍA A SER LA DICTADORA DE MANUEL NORIEGA

Para mí la dictadura de Noriega es consecuencia del crimen político. Aquí todavía siguen diciendo que Omar se murió en un accidente. ¿Puedes creerlo?

ÉDGAR, EN FEBRERO CUMPLISTE 68 AÑOS. ¿CÓMO FUE EMBARCARSE EN LA PRODUCCIÓN Y DIRECCIÓN DE ESTE DOCUMENTAL EN LA TERCERDAD EDAD?

Tú pareces cubano, siempre hablando de la edad…

La jodienda es que yo quiero seguir haciendo cosas. Mi hermana Nyra me dijo en el 2015 que cuando estamos en esta edad, nos invisibilizan. En especial en Panamá, que hay un culto a la epidermis y la belleza. Pero todavía tenemos capacidad de hacer todavía muchas cosas.

Yo quiero dirigir una obra de teatro desde hace cuatro años y no he conseguido ningún apoyo. A medida que te vas volviendo más viejo, la gente no cree que puedas asumir más retos. Es muy jodido, porque sí puedes hacerlo. Me pasa también con el productor de “Rokombey”, con el que ganamos Desarrollo en el Concurso Nacional Fondo Cine e Ibermedia, que no cree que yo pueda dirigir la película.

¿Y QUÉ ES LO QUE TE MOTIVA A SEGUIR CREANDO Y SACAR ADELANTE NUEVOS PROYECTOS? ESTE AÑO EN EL IFF PANAMÁ, TAMBIÉN PRESENTAS “LA ESTACIÓN SECA” Y SÉ QUE ESTÁS MUY EMPEÑADO EN SACAR ADELANTE LA CINEMATECA DE PANAMÁ.

Lo que dice uno de mis pupilos, Luis Ventosa: “Ideas son lo que nos sobran”. Constantemente, salen ideas. Yo no paro. Eso sí, ya no tengo la energía para hacerlo yo solito. Antes era un tractor, si la gente no me ayudaba, yo seguía. Ahora me apoyo en gente mucho más joven que yo.

¿Y TE GUSTA EL RESULTADO FINAL DE “PANAMÁ RADIO”?

Sí, me gusta. Pienso que debió durar más, porque aunque sea un documental de cabezas parlantes, están dando un testimonio que atañe a la memoria histórica de esta ciudad. Además, demuestra que no solo somos un país de boxeadores y políticos corruptos, sino también grandes músicos. Por eso me gustaría hacer, a partir de las 20 horas de material que grabamos, otros documentales sobre Francisco “Bush” Buckley y Solinka de Panamá.

Aunque tengo claro que cada vez que yo he estado involucrado en un proyecto, del 100% que me propuse, al final llega a pantalla o al escenario un 60% o a veces hasta menos. En actividades colectivas, se pierde mucho.

Esto me recuerda una anécdota de Pedro Almodóvar, que se enojó mucho con Gael García Bernal en “La mala educación”, porque no decía textualmente los parlamentos que había escrito. Yo lo entiendo, porque a mí me pasó con una obra de teatro que dirigí donde la actriz principal me omitió textos porque le sonaban a manifiesto.

A lo mejor, Almodóvar escribió cosas que quería que Gael dijera. Pero a veces es capricho de uno como creador y le niegas la posibilidad a que el actor aporte a la obra. Lo que me reafirma que la actividad colectiva no es fácil y hay que controlar el ego.