Lo mejor: es un divertido homenaje a las películas de acción de los 90, como “Contracara” o “Mentiras verdaderas”. Lo peor:  refrenda la mala reputación de Panamá como paraíso fiscal

En “El Contador”, Ben Affleck interpreta a un matemático con déficit de personalidad utiliza una fachada de apacible e insulso contable en un pueblo rural de Estados Unidos para resguardar una doble vida,  donde lava el dinero a grupos mafiosos, terroristas y corporaciones despóticas, además de manejarse como un eficiente asesino entrenado buscado por el gobierno de los Estados Unidos.

Si a usted no le suena improbable esta trama, probablemente disfrutó las películas de acción que marcaron la década de los 90 de la mano de actores como Arnold Schwarzenegger (“Mentiras verdaderas”), Bruce Willis (“El último Boy Scout”), Jean-Claude Van Damme (“Soldado Universal”), Keanu Reeves (“Máxima Velocidad”) y Nicolas Cage (“Contador”), a los cuales “El Contador” les debe mucho.

La película de Gavin O’Connor -al que vale la pena recordar más por “Warrior” que por el proyecto maldito en el que se terminó convirtiendo “Jane Got a Gun”-, busca, eso sí, modernizar el lenguaje de este canon con cierta sequeda visual y un mayor poso dramático del protagonista.

“El Contador” está pensada para ese público masculino que lamenta que no se hagan “películas de hombres como las de antes”

El guión Bill Dubuque, que formó parte del Blacklist del 2011, aporta mucho a ello. Ya que al imprimirle estas cualidades extraordinarias al personaje de Affleck, quien sufre del síndrome de Asperger como a otras renombradas personalidades a los que se hace referencia a lo largo del filme como Lewis Carroll y Christian von Wolff, traza un retrato revindicador sobre el autismo.

No es casualidad, entonces, que el rompecabezas que arma el protagonista es una de las imágenes más icónicas en el cuadrilátero del reciente fallecido Muhammad Ali, que además de excelso boxeador fue una de las figuras que luchó de manera más contundente contra el discriminación de los negros en Norteamérica.

Eso sí, la Warner no engaña a nadie: a pesar de que “El Contador” se presenta con las maneras de una superproducción -considerando el presupuesto y talento artístico involucrado-, nos encontramos llanamente ante un placer culpable para un domingo sin pretensiones. La clase de filme que atrae al público masculino que dice ya no encontrar en cartelera “películas de hombres como las de antes” y que llevan a las mujeres a dudar de nuestro criterio y preguntarse constantemente durante los 128 minuestros de metraje: “¿Cómo le puede estar gustando esto?”.

The Accountant

A pesar de su fachada de superproducción, "El Contador" es un disfrute sin pretensión.