El corto documental de Juan Quirós revela que la problemática de racismo y abuso policial que evidenció la muerte de George Floyd en Estados también la sufrimos en Panamá

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

En un periodo que tanto se habla de racismo y abuso policial tras el asesinato de George Floyd, cortos como “El uniforme no se esconden” de Juan Quirós resultan reveladores. Por lo menos, lo fue para mi hace dos años cuando lo vi por primera vez en el BannabáFest – Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, donde recibió el premio de Mejor Película Panameña.

Galardón merecido a mi criterio, ya que Quirós con su filme me permitió entender que el problema del abuso policial no es exclusivo de Estados Unidos como a veces nos dan a entender las grandes cadenas internacionales con su cobertura noticiosa y su distorsión de la realidad.

Aquí en Panamá también sufrimos de racismo y abuso policial todos los días. No solo eso, “El uniforme no se esconde” nos demuestra que fue amparada por el Estado, ya que en el 2010 la Asamblea Nacional aprobó la Ley 74 del 29 de octubre de 2010.

En esta legislación se dijo que “no habrá detención preventiva ni la suspensión provisional para los policías o miembros de la fuerza pública denunciados, querellados, imputados  o procesados por el uso de las fuerza en cumplimiento del deber“.

Es decir, que si en Panamá se diera un caso como el de George Floyd los agentes de la ley quedarían libres de toda responsabilidad al estar amparados por la ley. Por suerte, la Corte Suprema de Justicia declaró este proyecto inconstitucional, pero hay otros datos que “El uniforme no se esconde” que demuestra lo indefenso que estamos los ciudadanos panameños ante las fuerzas de seguridad.

Por ejemplo, las estadísticas de denuncias sobre abuso policial son presentadas en la Dirección de Responsabilidad Profesional. Pero este lugar es manejado por la misma Policia Nacional, que se lava las manos ante las acusaciones hasta tal punto de no compartir estadísticas oficiales sobre los casos en el país.

Pero más allá de su discurso social, “El uniforme no se esconde” resulta fascinante por su concepción. Es un corto documental hecho desde la escritura del montaje y no la escritura del guión. Es decir, que todo el material que vemos se creó a partir de las necesidades que fue encontrando Quirós en la sala de edición.

Ahí entra una utilización interesante del material de archivo de los periódicos y televisoras locales, conversaciones ficticias dentro de las patrullas de policías y la utilización de videos compartidos en redes sociales para armar la película.

Comparto la indignación, dolor y rabia que generó la muerte de George Floyd y películas como “El uniforme no se esconde” acercan la problemática y nos permite entender lo lejos que estamos de conquistar ciertas cimas sociales.

Sin ir muy lejos, un miembro de la Policia Nacional le disparó en la pierna a un motorizado venezolano en la pierna en circunstancias aún no esclarecidas. Todo esto mientras a nivel mundial se viralizó publicar un cuadro negro en nuestros perfiles sociales con la etiqueta #BlackLivesMatters.

En cambio aquí se dio una cobertura perezosa del incidente de la policia con el motorizado venezolano y la víctima fue repudiada en las redes sociales con comentarios llenos de odio y xenofobia por su nacionalidad. Conversación en la que entró, incluso, Zulay Rodríguez Lu, vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Panamá.

Efectivamente, las vidas negras importan. Pero no seremos un mejor país a medida que no entendamos que no solo ellas deben hacerlo. Más bien, lo que debemos abogar es que todas las vidas importen sin distinguir en raza, condición social, económica, política, religiosa o sexual.