“Los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas, mis hermanos…”
Roque Dalton

Escrito por:
Charo García Diego
[email protected]

Teodora Vásquez, millones de mujeres con el cuerpo embarazado, la distancia del planeta las separa. No es lo mismo nacer en El Salvador, la tierra de la protagonista de esta película documental y sus amigas, que hacerlo en Dinamarca, Suecia, España o Alemania, donde puedes abortar porque lo decides desde tu derecho a tener los hijos que desees y en el momento que quieras.

En cambio, Teodora Vásquez y sus compatriotas están en la cárcel para cumplir una condena de 30 años por abortar dicen quienes las criminalizan, los que traicionan a la libertad que voluntariamente han asesinado a sus bebés y tienen que pagar sus culpas.

Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI: “La llorona” de Jayro Bustamante

El caso es que Teodora Vásquez es una más. Aquel día que cambiaría su vida salía de trabajar ilusionada, tiene un hijo y otro que viene en camino. Será una niña, pensó. De repente, siente un dolor punzante en su vientre y llama a la policía varias veces por teléfono para que la ayuden.

En la calle, llueve abundantemente. Siente un pinchazo agudo e insoportable que hace que se desmalle. Cuando abre los ojos, está en el hospital esposada y bajo custodia policial. Primero, dicen que tuvo un aborto espontáneo. Después, la acusan de homicidio en primer grado por haberse producido un aborto voluntariamente y va directamente a la cárcel.

Una cámara fija nos muestra a Teodora Vásquez sobre un fondo amarillo. Nos habla de su pulsión de muerte y el derrumbe psicológico que le supuso entrar en la cárcel. El grupo “Las 17”, mujeres que están por un delito similar al suyo, aparece en su vida como una familia alternativa a la consanguínea.

Día tras día, Teodora se entera de las historias de cada una de ellas: le hablan de una paliza de su marido, una caída no buscada, violada por tres hombres, uno era su hermano. Mujeres que por problemas de salud tuvieron un abortar espontáneo y cumplen penas de 40 años. Crónicas tristes llenas de amargura, derrota y desolación.

La presencia fantasmagórica de “El ángel exterminador”, del director español Luis Buñuel, irrumpe en el documental en forma de surrealismo al servicio de la infamia. Oiremos tildar el aborto de “acto cruel y barbárico”, “acto antinatural” o “aborto en contraposición a los derechos e intereses de las mujeres”. Todos estos argumentos caen en lo hiperbólico.

“Ahora resulta que matar a humanos se le llama derechos humanos de la madre, libertad de la madre, relativismo ideológico, que a mi manera de verlo como ideólogo político es una agresión contra occidente, contra América, contra ciudadanos que viene a coincidir con el genocidio más grande contra la humanidad que se practicó en la II Guerra Mundial”. Apoyando al “ángel exterminador”, la iglesia cristiano-evangélica alude a valores bíblicos, se presentan como centinelas de la verdad y guardianes de la decencia en su atalaya, avisando de peligros y amenazas.

Ante este infortunio ignominioso lleno de pareceres y opiniones, Teodora Vásquez afronta un proceso judicial sin abogado por adolecer de medios económicos. Aparece la luz entre la tediosa penumbra, será en el año 2012 cuando los abogados de “Agrupación ciudadana” hablan con “Las 17” mujeres criminalizadas, accediendo estas a entrar en un proceso judicial que las compromete moralmente y condiciona a que la primera de ellas que salga de la cárcel denunciará la situación de las demás.

No se trata del aborto como hecho físico que tiene lugar una y otra vez, sino de quién aborta. Las mujeres pobres son las estigmatizadas, criminalizadas y apartadas de la sociedad. A las otras se las cuida entre algodones.

“Fly So Far” de Celina Escher (El Salvador)

En el camino penoso de Teodora Vásquez, “el ángel bueno”, personaje de Totó en “Milagro en Milán”, película neorrealista de Vittorio de Sica, Víctor Hugo Mata se encuentra con contradicciones de tal calado que le llevan a dilucidar la no existente base material ni científica en donde se soporten los hechos de la acusación.

En un primer juicio, una irresponsable fiscal del Estado tiene como argumento que no se ha preparado la causa. Esto tiene el efecto de una losa: el juez ratifica la condena de 30 años de prisión al no haber pruebas suficientes. Sigue la lucha Teodora Vásquez, que pide la revisión de expedientes y reclama su libertad a los jueces.

El documental de Celina Escher tiene la virtud de mostrar los distintos puntos de vista, entre ellos el de una ginecóloga que denuncia a través de su discurso los dictados éticos del deber, marcados por el Estado, que no son cumplidos.

Lo más duro e hiriente de la película aparece con la certeza de que ninguna mujer que tenga dinero se aloja en ninguna cárcel de El Salvador. Las mujeres de clase media o clase alta tienen donde elegir: o recurren a una clínica privada que les va a cobrar más de $1000.00 dólares o se van fuera del país.

El discurso al que se acoge Celina Escher nos dinamita por completo. No se trata del aborto espotáneo como hecho físico que tiene lugar una y otra vez, sino de quién aborta. Las mujeres pobres son las estigmatizadas, criminalizadas y apartadas de la sociedad. A las otras se las cuida entre algodones.

Ante una situación tan extenuante, como es llevar en la cárcel cumpliendo condena 10 años por una causa por la que no eres culpable, cuando llega el momento de salir Teodora Vásquez siente que se burlan una vez más de ella. Es tal el descreimiento en el que ha caído que piensa que la engañan nuevamente.

Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI: “Imperdonable” de Marlén Viñayo

Consignas de radio y manifestaciones de apoyo nacional e internacional llevan a la ansiada libertad perseguida, gritada, soñada y deseada. La vemos confesar sus miedos al verse libre y observa cómo en diez años las infraestructuras del país han cambiado mientras las leyes siguen blindadas. Tiene un hijo adolescente con dos madres, la biológica y la abuela.

Teodora Vásquez, voz de millones de mujeres, da un discurso en el Parlamento europeo en busca de continuar la lucha por la liberación de sus compañeras. Va por el mundo reclamando la libertad de las suyas que no son solo las salvadoreñas o centroamericanas, son todas aquellas mujeres que no pueden abortar libremente en el universo.

FICHA TÉCNICA:
País: Suecia, El Salvador (2021). Guión y dirección: Celina Escher. Producción: Mónica Hernández Rejón. Coproducción: Maria Akesson y Saúl Callejas. Cinematografía: Guillermo Argueta y Audun Fjeldheim. Cinematografía adicional: Fabricio Sibrián, Camilo Henríquez, Christian Rivera, Nils Bucher, María Akesson, Kalle Jansson, Rikard Nilsson. Edición: Matteo Faccenda. Música: Nils Bucher, Mahan Mobashery. Tiempo: 87′. Formato: Color. Idioma: Español, inglés y sueco. 


SOBRE LA AUTORA:

Charo García Diego (Salamanca, 1961) es pedagoga, socióloga y psicóloga Social. Organizadora, coordinadora y difusora en los medios de comunicación de actividades culturales desde 1990 en España. Ya en sus inicios universitarios, estudia, investiga y escribe crítica de cine. Sus intereses giran en torno a la difusión de culturas transversales, multipluridisciplinares y versátiles que aporten enriquecimiento formativo a las nuevas generaciones. En la actualidad, coordina el libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI” de la editorial Extravertida, que verá la luz en septiembre 2021 junto a una Muestra de Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI, que recorrerá varias ciudades españolas y foráneas. Colaboradora habitual en la revista digital LADOBERLIN.