Luis Lorenzo
(@LuisAndreLT)

Durante el Festival Internacional de Cine de Panamá 2018 (IFF Panamá 2018), que se celebró del 4 al 11 de abril, se presentaron un total de 72 películas. Nosotros en Material Extra pudimos ver 16 de ellas y te contamos cuál es nuestro TOP 5:

5) “Los perros” de Marcela Said (Chile)

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Más que una película, “Los perros” de la chilena Marcela Said es una pesadilla. A través de Mariana (Antonia Zegers), una burguesa cuarentona que sale de su burbuja elitista para descubrir el pasado oscuro de su padre a través de un ex coronel del ejercito que le da clases de equitación y que ejerce una extraña atracción en ella -el siempre inconmensurable Alfredo Casto-, Said presenta una crítica sobre el machismo y la complicidad civil sobre los crímines durante la dictadura del general Augusto Pinochet.

4) “The Square” de Ruben Östlund (Suecia)

“The Square es un santuario de confianza y cuidados donde todos compartimos los mismos derechos y obligaciones”. Esta es declaración de la instalación artística altruista que crearon el director Ruben Östlund y el productor Kalle Boman para el Museo de Vandalorum en Värnamo en 2014.

También es la premisa de la película que ganara la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2017, una satira absurda y existencialista que Östlund -conocido por el filme “Fuerza Mayor”- utiliza para burlarse del sinsentido del arte moderno y su cada vez más evidente desconexión con los problemas más apremiantes de la sociedad.

Hablamos de una película con un sentido de humor incómodo y rabioso, estructurado en viñetas salvajemente divertidas que incluye un polvo con Elisabeth Moss con amenaza de autoseminación de por medio, una cena de gala que se va de madre por la participación del hombre-mono Terry Notary o un intento de recuperar un celular hurtado más absurdo que se recuerde jamás. Todas ellas demuestran lo patético que los seres humanos podemos llegar a ser.

3) “Muchos hijos, un mono y un castillo” de Gustavo Salmerón (España)

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Sin duda, “Muchos hijos, un mono y un castillo” es la película más divertida del IFF Panamá 2018. Durante 14 años, el director Gustavo Salmerón grabó a su familia, poniendo especial énfasis en su madre Julita. Hablamos de un personaje que es más grande que la vida, a una mujer insólita, cómica, entrañable y surrealista que en su excentrica manera de moverse por la vida representa a todas las abuelas del mundo. Con esa ternuna que las caracteriza, Julita habla de la vida, de sus valles y montañas, de la muerte y, sobre todo, del amor con ese marido que le cumplió su sueño de juventud: tener muchos hijo, un mono y un castillo.

2) “La familia” de Gustavo Rondón Córdova (Venezuela)

En un Festival Internacional de Cine de Panamá 2018 con una sensibilidad particularmente femenina, la película “La familia” del director y guionista venezolano Gustavo Rondón Córdova marcó un necesario constraste en la programación del evento por la masculinidad latente de sus protagonistas.

En las carencias afectivas, en los choques mutuos y situación límite en la que se ven envueltos Andrés (un padre soltero que mantiene a su hijo ejerciendo trabajos de medio pelo) y Pedro (un adolescente de 12 años que se forja a si mismo en el violento barrio donde vive) se encuentra el corazón de este filme de tono sobrio, enérgico, contudente y emocionante que habla de las dificultades de mantener a la familia unida en países donde la crisis social y política apremian.

Sin duda, estamos ante un debut promisorio y una excelente adicción a esa trilogía de la masculinidad herida que ha forjado el cine venezolano reciente, compuesta por “Desde Allá” de Lorenzo Vigas, “El Amparo” de Robert Calzadilla y ahora “La Familia” de Gustavo Rondón Córdova.

1) “Zama” de Lucrecia Martel (Argentina)

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De las 72 películas que se presentaron en el IFF Panamá, la única a la que el calificativo de obra maestra le calza es “Zama”, de la argentina Lucrecia Martel. Hablo de una de las películas más raras, hermosas, perturbantes y significativas que este servidor a visto jamás. Inspirada en la novela homónima de Antonio Di Benedetto escrita en 1956, Martel utiliza este material para entregar un filme que desconcierta e hipnotiza a partes iguales, al llevar a otro nivel las señas de identidad de la directora -la experimentación visuales, sonora y narrativa- para crear un atmosfera fantasmagórica y absurda para hablar de temas como el colonialismo, el machismo y el sin sentido de la vida.