LO MEJOR: Un debut promisorio y una excelente adicción a esa trilogía sobre la masculinidad herida que ha forjado el cine venezolano reciente, junto con “Desde allá” y “El Amparo”.

LO PEOR: Que se pierda en la programación de un festival y una época con una sensibilidad particularmente femenina.

Luis Lorenzo
(@LuisAndreLT)

En un Festival Internacional de Cine de Panamá 2018 con una sensibilidad particularmente femenina, la película “La familia” del director y guionista venezolano Gustavo Rondón Córdova marca un necesario contraste en la programación del evento por la masculinidad herida de sus protagonistas.

Uno de ellos es Andrés (Giovanni García), un padre soltero que tiene que mantener a su hijo ejerciendo cualquier trabajo de medio pelo que se le presente en la implacable ciudad de Caracas. Mientras tanto Pedro (Reggie Reyes), de tan solo 12 años, se forja a si mismo en el violento barrio en el que están residenciados. La relación entre ambos está señalada por el rencor enconado que causan las carencias afectivas.

Una carencia que se pondrá a prueba cuando Pedro, buscando defender a su mejor amigo de un asalto, hiere de muerte a un delincuente del barrio vecino. Consciente del peligro que corre su hijo, Andrés lo saca como puede del lugar. Esta premisa, que en sus pilares pueden dar la impresión de caer peligrosamente en el discurso social y político que rodea al país sudamericano, logra mantenerlo fuera de la pantalla y, en cambio, desarrollar de manera más íntima.

Es en los choques y encuentros de Andrés y Pedro que se encuentra el corazón latiente de esta filme sobrio, emocionante, enérgico y contundente

La verdadera historia aquí no es Venezuela, aunque juega un papel importante de contextualización, sino la familia a que refiere su título (y que fácilmente puede ser cualquier otra de Latinoamerica). Es en los choques y encuentros de Andrés y Pedro que se encuentra el corazón latiente de esta filme sobrio, emocionante, enérgico y contundente.

A este primer acierto, hay que sumarle dos más a Rondón Cordova. El siguiente es plantear esta familia desde el binomio padre-hijo en vez del madre-hijo, que ya pudimos ver en la también venezolana “Pelo Malo” de Mariana Rondón. Esta perspectiva demuestra que mientras la mujer cría a su hijo desde la convicción, el hombre lo hace desde la inercia. Esto plantea una dinámica que en algunos pasajes recuerda al clásico italiano “El ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica al mostrar, más nunca juzgar, las acciones de ambos.

Por último, está el desenlace. De la manera en que está planteada “La familia”, parecía predestinada a la desgracia. Pero de alguna manera, Rondón Córdova se las arregla para regalarle a sus protagonistas un final que es a la vez angustiante como esperanzador, ya que el hecho que estén el uno con el otro al final de esta travesía solo significa un nuevo comienzo en un país que no conoce de ellos.

Sin duda, estamos ante un debut promisorio y una excelente adicción a esa trilogía de la masculinidad herida que ha forjado el cine venezolano reciente, compuesta por “Desde Allá” de Lorenzo Vigas, “El Amparo” de Robert Calzadilla y ahora “La Familia” de Gustavo Rondón Córdova.