Para el director, aunque es una suerte que mucho de los temas que denuncia su película se mantienen vigente 12 años después de su grabación, como ciudadano se siente muy triste que todavía como no hemos sido capaces de superar estos mismos

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

12 años pasaron para que José Ángel “Chicho” Canto pudiera estrenar su ópera prima, “La estación seca”.

Una película, que además de autobiográfica, tiene mucho de premonitoria para sus involucrados. Los espectadores, por su parte, halláran en ella una fuerza particular, porque aunque han pasado más de una década desde que se grabó, “La estación seca” no señala una sequia temporal, sino una permanente que no nos ha permitido evolucionar como país.

El relato de Chicho también explica una forma de hacer cine, que su maestro Édgar Soberón Torchia llama cine de los escombros, que no será un cine glamuroso pero que sin duda está conectada con algo más importantes: las tripas.

Esta fue la estrevista que le hicimos en el marco de la proyección especial del filme en el IFF Panamá – Festival Internacional de Cine de Panamá 2019:

¿QUÉ TE ENCAMINÓ AL CINE?

Fue un proceso muy largo y lleno de casualidades. Cuando estaba en 4to. año en el colegio, la profesora de Español nos asignó montar una obra de teatro. No sé por qué motivo, me dieron ganas de estar en ese proyecto y desde los primeros ensayos descubrí que me gustaba dirigir.

El día que se presentó la obra, la profesora llevó al director Gabriel Gómez Nates y al final él se me acercó, me dijo que tenía talento para la actuación y me recomendó tomar un curso de actuación. Yo seguí su consejo y me gustó esto de contar historias, así que me propuse estudiar teatro.

Pero con el tiempo, me fui desencantando al asimilar que la magia del teatro es efímera. En ese sentido, me empezó a atrapar el cine, ya que sus historias perduran en el tiempo y uno tiene la oportunidad de revisitar, comparar y estudiarlas cuantas veces quiera.

Luego tuvo la suerte de conocer a Édgar Soberón Torchia, que me invitó a CIMAS. También empecé a trabajar en obras de teatro que él escribió y dirigió. Con el paso de tiempo, hice la dirección de escena de sus obras y paralelamente hice prácticas en la productora audiovisual Emotion, hasta que me fui a estudiar a Cuba.

EN LA EICTV ESTUDIASTE PRODUCCIÓN Y NO DIRECCIÓN, ¿POR QUÉ SI SIEMPRE TE HAS CONSIDERADO UN DIRECTOR?

Siento que no hace falta cursar una carrera de Dirección para serlo. Todo el mundo tiene un director por dentro, es cuestión de autocultivarlo y experimentar para sacarlo el director en ti y encontrar lo que quieres contar.

Claro, para hacerlo también se necesita mucho ensayo y error. Hay que prepararse tomando talleres, cursos, leyendo y viendo películas. Pero en mi caso, decidí estudiar Producción, ya que desde ese rol podía involucrarme en todas las facetas de una película y aprender de todo un poco.

¿POR QUÉ HICIERON EN SU MOMENTO “LA ESTACIÓN SECA” SI LO TENIAN TODO EN CONTRA PARA HACER CINE?

“La estación seca” es un proyecto visceral. Éramos un grupo de chicos de la escuela de cine y otros que querían estudiar cine, que estábamos estancados y frustrados en Panamá, porque no conseguíamos trabajo y nadie nos daba una oportunidad.

Entonces dijimos que si nadie nos da pelota, hagamos algo nosotros. Así nace la película y lo hace contándose a partir de lo que mejor conocíamos, que eran nuestras propias experiencias. Hasta cierto punto, la película es autobiográfica.

ESA ES UNA DE LA INQUIETUDES QUE TENGO: ¿QUÉ TANTO HAY DE FICCIÓN Y QUE TANTO HAY DE AUTOBIOGRÁFICO EN “LA ESTACIÓN SECA”?

Mucho. También tiene mucho de premonitoria. Édgar, por ejemplo, no estaba enfermo cuando hicimos la película pero sí fumaba mucho y exploramos el tema a partir de esto. Luego resultó, unos cuantos años después, que casi se nos va.

En el caso de Niko, él quería estudiar agronomía. En la vida real, Wladimir Uliantzeff, quien interpreta este papel, se va a Costa Rica a estudiar y hoy tiene una finca autosostenible en El Valle de Antón.

En mi caso, que hago el personaje de Fede, que está frustrado porque no consigue trabajo después de haber estudiado cine en Cuba, termino ingresando al mundo publicitario. La abuela es un personaje que representa a mi mamá y un momento económico bastante oscuro en nuestras vidas que ya luego se superó.

¿CÓMO ERA HACER CINE EN PANAMÁ ANTES DE LA LEY DE CINE Y EL CONCURSO NACIONAL FONDO CINE? POR QUE ESTA PELÍCULA ES PREVIA INCLUSIVE A “CHANCE”, QUE VINO A INAUGURAR LA ETAPA COMERCIAL DEL CINE PANAMEÑO

Nos tocó tocar muchas puertas. Édgar, a través de CIMAS, llamó a muchas personas para que donaran dinero para la película. Con esos fondos, conseguimos los props. El vestuario era de nosotros mismos. La comida fue un deal que hicimos con El Pomodoro, a cambio de la deducción de impuesto que la fundación le podía ofrecer. También nos ayudaron muchas personas sin cobrar.

Eso llevó a que el rodaje, en vez de tomarse cinco o seis semanas de manera corrida, se grabara de manera interrumpida con parones de días, semanas e inclusive meses. Así era hacer cine en Panamá sin tener un fondo.

La película también fue posible grabarla porque Jeico Castro Ferrari se compró una Panasonic P2, que en ese momento era la mejor del mercado. Esto fue previo a las DSLR. Pero no teníamos el adaptador de ópticas, así que grabamos de manera plana.

Al final, estas limitantes vinieron a contribuir en la estética y el estilo de la historia. Nosotros queríamos hacer una película que se sintieron documental y muy orgánica.

¿VOLVERÍAS A GRABAR DE ESA MANERA?

¡Uffff!

Solo si la historia lo amerita. Pero yo creo que la edad fue otro factor que nos permitió hacer “La estación seca”. La mayoría teníamos entre 25 y 26 años, vivíamos con nuestros padres o roommates. No teníamos ni hijos ni novias. Eso nos permitió jugárnosla. Pero no sé si ahora un director de fotografía, con hijos y trabajo, pararía un mes para rodar.

EL TITULO DE LA PELÍCULA SIEMPRE ME HA PARECIDO HERMOSO Y MUY POÉTICO, ¿A QUÉ SE REFIERE?

A que era un periodo de estancamiento para todos nosotros, donde las cosas no fluían para ninguno de los que estábamos involucrados. También ese verano pasamos una estación seca producto de estos fenómenos climáticos como El Niño.

HABLANDO DE POETICA, EL PERSONAJE DE LA ABUELA ES MI FAVORITO DE LA PELÍCULA. ME RECUERDA MUCHO A REMEDIOS LA BELLA DE “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”

A mí también me gusta, es mi favorito de la película. El personaje de la abuela es la única que está clara en toda la película. Ella es la lúcida. Por eso le da igual hablar, por eso pinta y solo escucha música. Ella ya transcendió a esta mierda en la que estamos metidos todos los demás.

Es un personaje que está buscando cultivarse a nivel interno. El agua y luz, al final, son formas de mantenerse pegada a cosas reales que ella no ve necesarias. Es una personaje que está tratando de buscar otro significado a lo que nos rodea. Por eso me pareció que era la única que debía mantener color mientras todos los demás estamos en blanco y negro.

EL PERSONAJE DE OMAR E IGUANDILI TAMBIÉN SON MUY FUERTES. SON COMO LA CONSCIENCIA DE LA PELÍCULA.

Para nosotros, la voz de Omar es la consciencia social e Iguandili la consciencia histórica. Entonces entre el discurso de estos dos y su punto de vista de este país, se iba desarrollando la vida de todos estos otros personajes.

Iguandili, por ejemplo, representa la visión de nuestros ancestros, que han estado aquí inclusive antes de la llegada de los conquistadores. Por eso ella tiene mayor propiedad para hablar de cosas que ni Omar, Niko, Fede o Maya pueden hacerlo.

Omar, en cambio, hace una de mis escenas favoritas de la película, cuando habla mirando a cámara que los políticos y los banqueros no se dan cuenta que un país educado y culto es un país con mayor potencial.

CUANDO VI LA PELÍCULA POR PRIMERA VEZ, EN EL ESTRENO QUE HICISTE EN CINEMARK MULTICENTRO EN EL 2018, NO PUEDE EVITAR RELACIONAR LO QUE DENUNCIA “LA ESTACIÓN SECA” CON EL ÚLTIMO LUSTRO DE GOBIERNO DONDE LA GENTE NO PARA DE HABLAR DEL ESTANCAMIENTO DE LA ECONOMIA PANAMEÑA.

Uno de mis temores siempre fue, a medida que los años pasaban y no lográbamos concluirla, que la historia perdiera vigencia. Hoy lo que me pone muy triste es que han pasado 12 años y los problemas siguen siendo los mismos.

Por suerte para la película, es así. Pero si lo pienso como ciudadano, es muy triste. Más que apuntar el dedo hacia los gobiernos, que al final están conformados de personas como tú y yo, no de extraterrestres, debemos pensar lo estamos haciendo a nosotros mismos.

¿QUÉ OTROS PROYECTOS TIENES EN CAMINO?

Me gustaría hacer películas que cuenten parte de nuestra historia. Por ejemplo, hay un proyecto que se lllama “An Inside Job”, que en el 2017 ganamos Ibermedia. Es un thriller político en torno al asesinato de Ramón Cantera.

Luego hay otra historia, que ganamos Desarrollo en el Concurso Nacional Fondo Cine 2018, que estoy trabajando con Aldo Rey Valderrama y Miguel I. González. Se llama “La tierra dividida” y está inspirada ligeramente en la novela “Gamboa Road Gang” de Joaquín Beleño.

Ligeramente, porque el año anterior cuando aplicamos al mismo fondo, un jurado nos dijo que no le parecía justo que la adaptación de una novela participara en la categoría de Desarrollo. Osea, que la literatura de este país no tiene chance de ser adaptada al cine. Así que construimos nuestra propia historia, basándonos más en los hechos reales que la inspiraron que en la novela.

De alguna forma, estoy en un proceso de mi vida donde siento que uno tiene que conocer la historia de su país para saber de dónde venimos y para dónde vamos. Pero esa historia, las quiero contar de una manera entretenida, para que la gente se enganche y se interese.