Lucho Araújo, director del documental “Los nietos del jazz”, nos cuenta como se lanzó al vacio de cambiar un estable trabajo en la Autoridad del Canal de Panamá a no concebir otra estilo de vida que no sea grabar películas

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

Lucho Araújo trabajó en la ampliación del Canal de Panamá en las nuevas esclusas del Centro de Visitantes de Agua Clara, cerca de la ciudad de Colón. Pero cuando la obra finalizó, su trabajo pasó del campo a la oficina y cayó en cuenta de su realidad. Aburrido, estresado y frustrado, decidió darle un vuelco a su vida: renunció y decidió hacer el documental con el que se presenta hoy en el IFF Panamá – Festival Internacional de Cine de Panamá 2019.

Ese documental es “Los nietos del jazz”, ganador por Panamá de DOCTV Latinoamérica 2018 y hoy participante en el certamen local dentro de la sección emergente Panorama Panamá. Un documental que se empezó a gestar hace tres años, cuando Araujo escuchó a Pablo Mure en la trompeta, Luis Carlos Ledezma en el saxofón, Oliver Mall en el saxofón soprano, Luis Ángel Navarro en el bajo, Michael Talavera en el cajón y Oscar Cruz Jr. en la batería, en Villa Agustina en el Casco Antiguo. Les tomó algunas fotografías y entabló contacto con ellos para hacerselas llegar.

Ahí también empezó una conversación con su primo, Roberto Latorre, que en ese momento vivía en Estados Unidos, donde estudio cine y trabajaba como montajista. Le envió el link de Flickr con la fotografías que le tomó del ensamble y le dijo: “Ayudame a hacer una película sobre ellos”.

Una película que habla, sobre todo, de lo que significa ser artista en Panamá. Un mensaje que alude a Los nietos del jazz, pero también al mismo Araujo, que nunca había considerado convertirse en cineasta, pero que en estos momentos no concibe otra forma de vida.

Esta fue la entrevista que le hice, dos semanas previas al IFF Panamá 2019, en donde se confunden e interponen las voces de Lucho y Roberto,  después de todo, más que una colaboración familiar y laboral, son una mancuerna cinematográfica:

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA DE HACER UN DOCUMENTAL SOBRE LOS NIETOS DEL JAZZ?

Yo estaba en Villa Agustina, en una actividad llamada Domingos de Mercado. Yo no sabía, pero ese día Los nietos del jazz se presentaban y aproveché para tomarles fotos y videos. Al final del toque, ellos se me acercaron para saber qué iba a hacer con ese material. Hablé con ellos e intercambiamos contactos, porque sentían que eran personajes muy interesantes. Ahí empezó una conversación con mi primo Roberto. Le envié las fotografías que le tomé ese día y le dije: “Ayudame a hacer una película sobre ellos”.

ESTE DOCUMENTAL NO EXISTIERA SIN LOS NIETOS DEL JAZZ, ¿CÓMO LOS CONVENCISTE PARA QUE PARTICIPARAN EN LA PELÍCULA Y MOSTRARAN EL COMPROMISO NECESARIO PARA SACAR ADELANTE LA PELÍCULA?

Nosotros empezamos a grabarlos en el Panama Jazz Festival 2017, que fue su momento de más fama, por así decirlo. En esa edición, tocaron todas las noches en el Holiday Inn Hotel. Nuestra idea era hacer un trailer para lanzar una campaña de crownfounding y recoger fondos para hacer la película. En ese momento, ellos nos preguntaron: “¿Para qué están filmando?”. Les dijimos que para un documental. “¿Para ponerlo dónde?”. En el cine, le contestamos.

Unas semanas después, uno de los chicos se me acercó y nos preguntó: “¿Por qué todas las películas panameñas son malas?”. Entendí que con esa pregunta se quería asegurarse que el proyecto que estábamos haciendo valía la pena. Pero ellos entendieron rápido lo que queríamos contar y se enfrentaron a las dificultades del rodaje.

EL PROCESO TAMBIÉN FUE PERSONAL, YA QUE ESTA ES TU PRIMERA EXPERIENCIA EN EL CINE. ¿CÓMO TE PREPARASTE PARA ENFRENTAR ESA TRANSICCIÓN DE LA FOTOGRAFÍA FIJA A LA IMAGEN DEL MOVIMIENTO?

Con práctica y muchas revisiones. Todo el material que yo grababa, se lo enviaba a mi Roberto en Estados Unidos para que lo revisara, lo que nos obligó a pensar la película desde el montaje. Él siempre me decía: “¡Hold that shot!”, ya que por mi impulso natural de fotógrafo, no mantenia el plano y lo cambia muy rápido, como si estuviera tomando fotos.

También vi muchos documentales. Te puedo mencionar “Dark Days”, sobre las comunidades de personas sin hogar en los túneles del metro de Nueva York. De esta película me gustó cómo la cámara se acercaba a las personajes a pesar de las condiciones de poca luz en las locaciones.

Además, vi “Company” de D.A. Pennebaker, un documental que registra todo el proceso creativo de un musical de Broadway desde dentro de la compañía de teatro. Estos dos documentales son una referencia para “Los nietos del jazz”.

DESPUÉS DE VER EL DOCUMENTAL, ME PARECE QUE DÓNDE MEJOR FUNCIONA ES JUSTAMENTE CUANDO ENCIERRAS A LA BANDA EN EL ESTUDIO Y REGISTRAS EL PROCESO CREATIVO DE GRABAR EL ALBUM, YA QUE ADEMÁS DE TENER EL TIEMPO EN CONTRA, TIENEN QUE ENFRENTARSE A SUS PROPIOS TEMORES PARA PODER LOGRARLO

Con “Los nietos del jazz” nosotros queríamos hacer una coming of age movie, es decir, el paso de la adolescencia a la adultez. Pero no teníamos una idea clara de cómo hacerla, hasta que tuvimos una conversación con Richard Córdoba, que además de ser el productor del disco de la banda, fue el encargado del diseño sonoro de la película.

Como nosotros ganamos la convocatoria por Panamá de DOCTV Latinoamérica, que ese año tenía el tema de la música, desde el principio le dimos prioridad al sonido y pensamos que necesitábamos música original de los chicos, ya que ellos hasta ese entonces solo tocaban covers de jazzistas famosos. Así que les encomendamos la tarea de componer desde cero.

Mientras tanto, Richard nos ayudó a buscar un estudio donde grabar el disco, pero ninguno tenía disponibilidad, excepto uno que nos prestaba el espacio pero de noche para grabar de manera corrida hasta la mañana siguiente. Es decir, ocho horas seguidas de grabación. “¿Eso se puede?”, recuerdo que le preguntamos a Richard y nos contó que los músicos de jazz profesionales de antes acostumbran a hacerlo. De inmediato, nos entusiasmó la idea porque nos permitia hacer una película sobre el proceso creativo y no tanto sobre un producto final.

TAMBIÉN SENTÍ QUE EN EL REGISTRO DE ESTE PROCESO CREATIVO QUE ME COMENTAS, HAY UN REFLEXIÓN SOBRE LO QUE SIGNIFICA SER ARTISTA EN PANAMÁ.

No solo eso: es demostrar además de que sí se puede ser artista en Panamá y demostrar que ser artista también implica ser maestro. Por eso enfrentamos a los chicos a figuras como Richard Córdoba y el maestro Carlos Garnett, a los cuales no conocían antes de empezar el rodaje. También con Joshua Ahsby e Idania Downman, que fueron sus profesores en la Fundación Danilo Pérez.

Además, la presencia de estos maestros nos permitia dar luz y decir que hay un jazz que está sonando en Panamá desde hace mucho tiempo, incluso antes del Panama Jazz Festival, que es la actual referencia de esta música dentro del país.

TÉCNICAMENTE, TAMBIÉN DEBIÓ SER COMPLEJO GRABAR EN EL ESTUDIO AL SER UN ESPACIO CONFINADO Y CON TANTAS PERSONAS DENTRO. ¿CUÁL FUE EL PROCESO QUE UTILIZARON PARA GRABAR ESA NOCHE?

A ese método mi primo y yo lo llamamos el “Bam Bam”, que es grabar en tiempo presente y generando cercania e intimidad con los personajes, sin importar inclusive si salimos en el plano. Todavía sentimos que estamos afinando nuestras voces, pero es así:

1) Pensar en el montaje antes del rodaje.
2) Enfocarnos en el proceso y no en el producto final
3) Estar cerca de los personajes con la cámara

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA ESTE NUEVO CORTE DE “LOS NIETOS DEL JAZZ” EN EL QUE ESTÁS TRABAJANDO COMPARADO CON EL QUE SE PRESENTÓ EN DOCTV LATINOAMÉRICA Y AHORA EN EL IFF PANAMÁ 2019?

El metraje, sobre todo. Va a tener entre 15 o 20 minutos más de duracción. Esto nos permite hacer una versión más completa, donde podemos conocer más a los chicos, de manera que cuando llegan al estudio los ves de una manera totalmente diferente. Además, incluimos más tomas de la Casa Boyacá. La idea es llevar este nuevo corte a las salas de cines comerciales y aplicar con él a otros festivales.

JUSTAMENTE, ME PARECE QUE “LOS NIETOS DEL JAZZ” TIENE UN VALOR ESPECIAL YA QUE LA ESCENA CON LA QUE ABRE EL DOCUMENTAL SON DE LOS CHICOS TOCANDO EN LA CASA BOYACÁ. ¿QUÉ ME PUEDES DECIR AL RESPECTO?

Dos semanas después de que terminamos de grabar el documental, se incendió la Casa Boyacá, que era además donde vivían los chicos. Por eso en este nuevo corte del documental decidimos incluir más material del lugar, para que sea más obvio lo que significa su pérdida y lo que representa para la banda.

No sé si fue por la grabación del documental o el incendio de la Casa Boyacá, pero sin duda estos eventos pusieron a los chicos en otro estado, del que me alegra saber que ya se están recuperando. Por lo menos, ya retomaron la idea de lanzar el disco y regresaron a los escenarios hace poco en el Macro Fest.

¿QUÉ REFLEXIÓN FINAL TE DEJÓ HACER “LOS NIETOS DEL JAZZ”?

Sacarme de la cabeza el “You’re not good enoung” y hacer. Para poder lograr esto, preferimos enfocarnos en el proceso y no tanto en el producto final. También una frase que le escuché al argentino Marcel Czombos en DocTV Latinoamérica: “El cine es tu actitud ante la vida”. Con “Los nietos del jazz”, demostré mi actitud ante la vida y me gustaría seguir haciendolo en el futuro.