Lo bueno: algunas figuras del elenco actoral, como Arian Abadi, Anthony Anel y Juan David Guardia, no están del todo mal aunque todavía están lejos de sostener el peso de un largometraje.

Lo malo: la falta de compromiso histórico, político y social que delata a los artífices de esta película en su remembranza de la Invasión.

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

¿Es “Operación Causa Justa” la peor película del cine panameño de este año? No lo sé. Después del estreno de “Locos al poder”, “Huaqueros”, “Diablo Rojo (PTY)” y “Atrápalo, vivo o muerto”, es muy difícil decidirse por una.

“Operación Causa Justa”, como las otras películas mencionadas, sufre de errores compartidos y propios. Los primeros son crónicos en el cine de ficción panameño que hemos visto desde el 2010, cuando se estrenó “Chance” de Abner Benaim y se inauguró la etapa comercial del cine panameño.

Algunos son evidentes desde su concepción, como la falta de guiones sólidos que respondan a nuestra realidad nacional en vez de a modelos de producción foráneos. No es una cuestión patriótica, sino práctica: es evidente que nuestras capacidades todavía están muy lejos del cine que estamos aspirando hacer.

A esto hay que sumar la falta de pericia de nuestros técnicos, a intérpretes incapaces de cargar el peso de papeles protagónicos (o incluso secundarios), a directores sin inventiva y al capricho de estrenar lo más pronto posible en las salas comerciales del país sin darle la oportunidad a la película de respirar, de crecer y de encontrarse en una etapa de posproducción óptima.

Parece que las cabezas de estos proyectos no parecen entender que el cine es un proceso y, por lo tanto, necesita de tiempo para hacerse bien. Como me dijo un viejo sabio una vez, este arte tiene más de un siglo de desarrollo y en Panamá lo estamos ejerciendo de manera continua solo en la última década. Tenemos una desventaja de 100 años que tenemos que remontar.

Esto quiere decir que debemos hacer primero nuestro equivalente a “Vida de un bombero americano” (Life of an American Fireman, 1903) o el “Asalto y robo al tren” (The Great Train Robbery, 1903) antes de “El nacimiento de una nación” (The Birth of a Nation, 1915) o “Intolerancia” (Intolerance, 1916).

Esto también quiere decir que tenemos que empezar a crear nuestros propios modelos de producción y desarrollar nuestra propia personalidad en el concierto del cine mundial. Pensarnos antes de ejecutar. Solo así podremos levantar una industria cinematográfica seria y no ese castillo de naipes que tenemos actualmente.

De lo que no queda exento de culpa “Operación Causa Justa” es de una cosa: la falta de compromiso político, social e histórico que demuestra en su remembranza de la Invasión de Estados Unidos en Panamá, justo cuando se cumple 30 años del aniversario de esta fecha.

En esa búsqueda de la espectacularidad sobre la emoción, que tuvo su episodio más absurdo en el filme cuando el personaje interpretado por Arian Abadi tumba a un helicóptero militar gringo con una sola bala en medio de un tiroteo en El Chorillo, el equipo de “Operación Causa Justa” muestra una falta de tacto alarmante.

Ellos parecen olvidar que muchos de los problemas sociales y políticos que adolecemos hoy, tal vez no se originaron en ese momento, pero sin duda se agudizaron después de esta fecha. No entenderlo es darle la espalda a la realidad de nuestro país.

La Invasión no es entretenimiento alguno, no es laboratorio de pruebas para experimentar con efectos especiales hechos con tecnología del 2020, no es vía heroica para destacar a los militares panameños y tampoco oportunidad para simpatizar con el ejército estadounidense.

La Invasión es dolor, desolación y pérdida. En ningún momento vi eso en esta película, que supuestamente está hecha por y para los panameños. Lo que vi, en cambio, fue una banalización de nuestra historia. Así, señores, no se hace patria.