Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

El 14 de marzo se estrenó “Locos al poder”, película que intenta parodiar la clase política de Panamá, en tiempos de pre-elecciones presidenciales que se extenderán hasta el 5 de mayo próximo.

En la reseña que hice de la película, dejé claro que no me parece una buena película. Primero, porque está por debajo del nivel de calidad técnica que ya se ha logrado en Panamá y se ha visto en todas las demás películas estrenadas a la fecha.

Pero, sobre todo, porque su crítica a los políticos panameños no es imparcial, al ser benevolente con un partido político y su candidato, que no aparece en pantalla, mientras que los otros son parodiados sin clemencia.

Además, “Locos al poder” perpetúa una mirada clasista, racista y denigrante de las personas del campo. Es importante denunciar, cuestionar y erradicar esta visión de la gente del interior, porque sólo genera más desigualdad en el país.

Estos comentarios no fueron del agrado del equipo de “Locos al poder”, hasta tal punto que bloquearon mi cuenta de Instagram, no sin antes ofendernos tanto a mi como a la comunidad de seguidores de Material Extra que se expresaron en contra del filme.

Hoy me entero de que un miembro de esa película amenazó a una persona que criticó la película, aludiendo a su orientación sexual e, inclusive, amenazando de partirle la nariz y con gusto pagar la multa que le ponga por hacerlo. En todo país libre y democrático, tan sólo amenzar y atentar contra la integridad de una persona es un delito punible, por si el agresor no lo sabe.

El equipo de “Locos al poder” no está actuando a la altura de un país civilizado, que debe aprender a aceptar, entre otras cosas, la crítica de cine. Con sus actos sólo confirman que son ellos mismos los portadores de vicios antiéticos e inmorales como el machismo, la homofobia, el clasismo y el racismo, que contiene y celebra la película.

Al igual es preocupante que la audiencia aplauda estas manifestaciones de odio que atentan contra la cultura de paz y los acompañe con comentarios como “¡Qué bien les quedó!”, celebrando un trabajo que abandera estos anti-valores.

No caigamos en esta apología del odio y recordemos esa frase atribuida por algunos a Voltaire, tan sabia y necesaria en estos tiempos, que dice: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.