Sin duda estamos ante una de las selección en competencia más sólidas en la historias del festival, en la que mucho tuvo que ver la participación de los trabajos de grado de cineastas panameños en la EICTV

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

Aunque Panalandia – Festival de Cine Pobre de Panamá 2019 celebró su clausura el sábado 16 de febrero, en Material Extra todavía le seguimos dando vuelta al gran cine que pudimos ver en los cuatro días que duró el evento.

Por eso queremos compartiles la lista de nuestros 10 cortometrajes favoritos de la presente edición del festival, en donde hay especial pratagonismo de los trabajos de grado de realizadores panameños que estudiaron en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV).

Estos son nuestros 10 cortometrajes favoritos de Panalandia – Festival de Cine Pobre de Panamá 2019:

“Así soy feliz” de Brandón López (GUATEMALA)

“Así soy feliz” de Brandon López es un documental capaz de sacarnos una sonrisa amarga, contradicción posible primero por darnos la oportunidad de convivir durante 17 minutos con un grupo niños que tienen una camaderia e inocencia entrañable. Pero es imposible omitir su realidad tan apremiante, al ser su parque de diversiones un vertedero de basura y los camiones en los que transportan escombros para ganar el dinero que les asegure por lo menos una comida al día. Si François Truffaut hiciera una adaptación de su película “El pequeño salvaje” en Centroamérica, se asemejaria mucho a este pequeña joya.

“PATACôN” de Carolina Figuereido y Ricardo Linero Ledezma (PANAMÁ)

“PATACóN” nació de la necesidad de la bailarina brasileña Carolina Figueiredo y del realizador panameño Ricardo Linero Ledezma de hacer un llamado de atención sobre la forma en que tratamos nuestros desechos, luego de que un conocido de la primera falleciera por trágicas circunstancias relacionadas por la cercancía de su comunidad con el Cerro Patacón.

El dolor e indignación por este suceso se ven reflejado en el videoensayo de danza que vimos durante el festival, donde Figuereido baila y Linero registra con su cámara una coreografia fronteriza entre lo sublime y lo inmundo, ya que el garbo de los movimientos de ella chocan con el escenario donde suceden, que no es ni más ni menos que el vertedero en cuestión.

A todo esto hay que sumar una banda sonora maravillosa que eleva aún más el material, hasta extraer una poética que deja sin aliento por lo que denuncian estos artistas a través del lenguaje místico del cuerpo. Desde “Wata”, cortometraje de ficción sobre la ausencia del agua codirigido por Enrique Castro Ríos y Ana Endara Mislov, no se había visto nada así en Panamá.

“Mestizo” de Paola Martínez (PANAMÁ)

También la danza tiene protagonismo en “Mestizo”, de Paola Martínez, otro video ensayo que a través del encuentro de diferentes razas y formas de ver el arte de la pintura corporal, explaya una coreografía que hace énfasis en el cruce de etnias al que alude su título.

A diferencia de “PATACóN”, el cortometraje de la venezolana radicada en Panamá confia en el poder y las herramientas del montaje sobre el plano secuencia. Esto le permite crear efectos de imágenes que, sumada al movimiento sincronizado de los bailarines, el uso de una iluminación expresionista y el trabajo en la piel de los pintores, permiten crear un efecto hipnótico sobre la audiencia.

“¿Estresado?” de ID-7 (PANAMÁ)

Utilizando material de archivo que recopiló de noticieros y videos virales en las redes sociales, el realizador conocido como ID-7 presentó con “¿Estresado?” un ensayo sobre cómo el caos vehicular que sufre Panamá es una especie de locura colectiva y un gatillo capaz de liberar nuestros instintos más violentos. Suena obvio, pero no deja de ser perturbante.

“Volver a ella” de Rodrigo Quintero Arauz (CUBA)

El cortometraje de Rodrigo Quintero Arauz, panameño graduado en la EICTV, es el regreso a la Cuba natal de un hombre después de vivir toda su vida en España. Esta visita no es turística, ya que su objetivo es buscar a su madre, que lo abandonó cuando era niño y del que solo resguarda recuerdos borrosos.

Sus pesquisas lo llevará a un hostal donde se encontrará con una mujer que tiene muchas similudes con la mujer buscada, iniciando una relación de tintes incestuosos. Suena perverso, pero Quintero Arauz exhibe suficiente tacto y sensibilidad para sacar adelante el material hasta el punto de emocionarnos por la suerte de ese huérfano.

“Día de Changó” de Denise Kelm

“Día de Changó”, producido por la panameña Fihama M. Cowley en su estancia en la EICTV, es la reconciliación entre dos hermanas, sólidamente interpretadas por Teresa Yanet Pérez y Grissell Monzón. Una de ellas es miembro del ejército cubano y aprovecha el día de duelo instaurado a nivel nacional por la muerte de Fidel Castro para regresar a casa después mucho tiempo de ausencia.

Nadie la espera y su regreso no es del todo bienvenido, en especial por su hermana Estela que deja caer un pastel de cumpleaños cuando descubre por sorpresa que ella está dentro del apartamento. “¿Tú qué haces aquí?” la espeta. Lo que vemos a partir de ahí es una amalgama de reproches y culpas originados por el fallecimiento de la madre de ambas.

Sin duda, estamos ante un sólido cortometraje que brilla por luz propia como el plano final del rostro iluminado de Teresa Yanet Pérez, donde el sincretismo y la situación social de la isla, las reconforta y supera a la vez en ese momento de dolor compartido que cada uno de ellas lleva y asimila de manera muy particular.

“A dos pies” de Jeissy Trompiz (Cuba)

También de la EICTV, pero esta vez producido por la panameña Xóchil Vergara, “A dos pies” nos relata cómo el amor por el cine le fue despojado a un hombre por las directrices del partido comunista en Cuba. A partir del recuerdo de su nieto, que visita las ruinas de la sala donde proyectaba su ancestro, vemos como algo tan puro como el séptimo arte es incapaz de escaparse a ideologias políticas.

“Fue como si hubiera pasado una guerra, sin haberlo estado, porque he visto otros lugares donde las cosas se rompen para hacer algo mejor, pero aquí se rompen para no hacer nada”, duras palabras de alguien que se considera a él y a su familia víctimas de la revolución que prometió salvarlo. ¿Pero de qué?

“La ocarina” de María Pijuan (COSTA RICA)

A partir de la huida de una pequeña niña por los constantes problemas que tienen sus padres en casa, las directoria costarricense María Pijuan nos presentó una parábola infantil y ecológica sobre la perservación de nuestros recursos naturales. La puesta en escena es creativa y llena de hermosos descubrimientos, capaz de hacernos sentir los terrores y también las maravillas de eso llamado vida de la mirada infantil de la protagonista. Sin olvidar las enseñanzas de esa vieja indígena, llenas de verdad y fuerza. Si algún dia tengo un hijo, este es el tipo de películas que me gustaría que tuviera contacto en sus primeros escarceos románticos con el séptimo arte.

“Memoria” de Aris Rodríguez Mariota (PANAMÁ)

“Memoria” es el trabajo más sólido de Aris Rodríguez Mariota, que presentó en esta edición tres trabajos, entre los que se incluye “Teresa” y “La promesa”. Utilizando material de archivo de la Invasión de Panamá por los Estados Unidos provisto por Basilio Acosta del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU), Rodríguez Mariota le da sentido a la proclama “Prohibido Olvidar” que identifica esta fecha para recordarnos que casi 30 años después, todavía no sabemos cuántos panameños murieron y desaparecieron ese 20 de diciembre de 1989. Esos muertos hablan a través de estas imágenes.

“Arnold: A Portrait from the Zone” de Mona Lisa García Stagg

Dirigido por Mona Lisa García Stagg, este documental es un viaje a las raíces de la realizadora, que aprovechó su mudanza a Nueva York para conocer a su tío Arnold.

La presentación es poderosa. Arnold abre la puerta de su estudio de arte, se quita su abrigo con cuidado, pone la canción “Panameña” de Willie Colón con Héctor Lavoe en las bocinas, se sirve un trago y se pone a bailar con la característica falta de cintura de los del norte.

Sin necesidad de diálogos, Mona Lisa nos viene a decir que su tio fue un antiguo residente de la Zona del Canal de Panamá hasta 1969, cuando se trasladó a Estados Unidos. Este le permite entrevistarle sobre sucesos como el 9 de enero de 1964 que presenció como estudiante o sobre la Invasión del 20 de diciembre de 1989, que sufrió perplejo desde la distancia, al entender que su país realizó una operación militar absurda que puso en peligro de muerte a sus familiares en Panamá.

El documental también reflexiona temas como la identidad a partir del fenómeno zonian y los misterios del arte. En lo único que falla el trabajo de García Stagg es en su musicalización. Compuesta principalmente por lo que parece un playlists de grandes éxitos del rock panameño, esta selección de canciones no encaja del todo con una producción que pedía una banda sonora más sutil o inclusive prescindir directamente de ella. Un detalle menor en lo que es un trabajo estimable.