Para terminar el año le preguntamos a varios cineastas locales cuál consideran que es la mejor película panameña de la década 2010 – 2019. La mayoría prefirió no contestar, pero los que lo hicieron dijeron que es…

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
(@LuisAndreLT)

“Diciembres”, “Historias del Canal”, “Kimura”, “La estación seca”, “La felicidad del sonido”, “Panamá Radio” y “Rompiendo la ola”, son las películas panameñas que mencionaron los ocho cineastas locales cuando les pregunté cuál consideran que es la mejor película panameña de la década 2010 – 2019.

Una década muy particular para el cine panameño, ya que fue en su albor, el 15 de enero de 2010, que inauguró su etapa comercial con el estreno de “Chance” de Abner Benaim. Desde esa fecha hasta hoy cuando despedimos este decenio, pudimos ver 53 películas.

2010

1)  Chance  –  Abner Benaim  –  15 de enero
2)  El último soldado  –  Luis Romero  –  20 de noviembre

2011

3)  Empleadas y patrones  –  Abner Benaim  –  27 de enero

2012

4)  Paraiso for Sale  –  Anayansi Prado  –  18 de junio
5)  La ruta de la luna  –  Juan Sebastian Jacome  –  4 de octubre
6)  Caos en la ciudad  –  Enrique Pérez Him  –  23 de octubre

2014

7)  Reinas  –  Ana Endara Mislov  –  31 de enero
8)  Invasión  –  Abner Benaim  –  25 de septiembre
9) El héroe transparente  –  Orgun Wagua  –  4 de octubre
10) Historias del Canal  –  Dirección colectiva  –  9 de octubre
11) Rompiendo las olas  –  Annie Canavaggio  – 10 de octubre
12) Prohibido olvidar  –  Oscar Farup  – 21 de diciembre (TV)

2015

13) Caja 25  –  Delfina Vidal  –  8 de octubre
14) Kenke  –  Enrique Pérez Him –  10 de septiembre

2016

15) La ruta  –  Pituka Ortega Heilbron  –  9 de abril
16) A la deriva  –  Miguel I. González  –  10 de abril
17) El cheque  –  Arturo Montenegro  –  14 de abril
18) Salsipuedes  –  Ricardo Aguilar  –  12 de mayo
19) Hands of Stone  –  Jonathan Jakubowicz  –  26 de agosto
20) Es hora de enamorarse  –  Guido Bilbao   –  3 de noviembre
21) La felicidad del sonido  –  Ana Endara Mislov  –  3 de diciembre

2017

22) Kimura  –  Aldo Rey Valderrama  –  26 de enero
23) La fuerza del balón  –  Alberto Serra  –  23 de marzo
24) La Matamoros  –  Delfina Vidal  –  27 de abril
25) Ilegítimo  –  Juan Camilo Gamba  –  3 de agosto
26) Más que hermanos  –  Ariadnne Benedetti   –  18 de agosto
27) Donaire y Esplendor  –  Arturo Montenegro  –  7 de septiembre

2018

28) Una noche de calypso  –  Fernando Muñoz  –  7 de abril
29) Paname  –  Daniel Zapateiro  –  7 de abril
30) T’ach  –  Christian Escobar  –  8 de abril
31) Minuto 87  –  Christian Escobar  –  17 de mayo
32) Congelados en Rusia  –  Arturo Montenegro  –  31 de mayo
33) La estación seca  –  José Angel Canto  –  2 de agosto
34) Sin pepitas en la lengua  –  Hermanos García Paredes  –  9 de agosto
35) Yo no me llamo Ruben Blades  –  Abner Benaim  –  30 de agosto
36) Sin voz  –  Alberto Serra  –  13 de septiembre
37) Humanpersons  –  Frank Spano  –  4 de octubre
38) Panama Al Brown  –  Carlos Aguilar  –  8 de noviembre
39) Diciembres  –  Enrique Castro Ríos  –  6 de diciembre
40) Los nietos del jazz  –  Lucho Araujo  – 16 de diciembre

2019

41) Locos al poder  –  Juan Zelaya  –  14 de marzo
42) Panamá Radio  –  Edgar Soberon Torchia  –  5 de abril
43) Tierra adentro  –  Mauro Colombo  –  5 de abril
44) Huaquero  –  Adrián Mora  –  6 de abril
45) Calypsonians  –  Anghelo Taylor  –  6 de abril
46) Azuquita  –  A. Fernández  –  7 de abril
47) Chico Heron y el Último 42′  – Alberto Serra  – 21 de julio (TV)
48) Todos cambiamos  –  Arturo Montenegro  –  15 de agosto
49) Diablo Rojo (PTY)  –  Jota Nájera, Sol Moreno  –  19 de septiembre
50) Atrápalo, vivo o muerto  –  Toni Irigoyen  –  17 de octubre
51) Operación Causa Justa – Luis Franco, Luis Pachecho – 31 de octubre
52) Escribiendo el General  –  Oscar Farup  –  17 de noviembre (TV)
53) Panama in a Day  –  Manolito Rodríguez, Ricardo Aguilar  –  28 de noviembre (TV)

No hay unanimidad absoluta, aunque las más mencionadas son “La estación seca” de José Ángel “Chicho” Canto, “La felicidad del sonido” de Ana Endara Mislov y “Rompiendo la ola” de Annie Canavaggio. Concuerdo en que entre estas tres películas está lo mejor que vimos en nuestro cine estos últimos 10 años.

No puedo dejar de destacar que muchos integrantes del gremio prefirieron no participar, argumentando entre otras cosas que no existe tal cosa como la película panameña de la década, que no vieron suficientes películas panameñas para emitir un comentario o simplemente prefirieron reservar su opinión para evitar polémicas.

Una lástima. Si no somos capaces de reflexionar, promover y celebrar nuestro cine, estamos condenados a repetirnos obstinadamente. Sin más, esta es la película panameña de la década del 2010 según…

"La estación seca" de José Ángel "Chicho" Canto.

LUIS LORENZO TRUJILLO (PERIODISTA, CRÍTICO DE CINE Y EDITOR DE MATERIAL EXTRA) – LA ESTACIÓN SECA DE JOSÉ ÁNGEL “CHICHO” CANTO (2018)

A la pregunta de para qué sirven las utopías, Fernando Birri contestó: “Para caminar”. Aunque “Chance” de Abner Benaim tiene méritos al ser la película que inauguró la etapa comercial del cine panameño, “La estación seca” es para mí la mejor película de la década del 2010 ya que tiene un efecto utópico, de la manera que describe Birri, sobre nuestro cine.

A pesar de su naturaleza maldita e invisible, el filme dirigido por José Ángel “Chicho” Canto y escrito por Édgar Soberón Torchia convierte la pantalla grande en un espejo donde nos podemos ver reflejados a través de nuestras dudas, temores, sueños y emociones como panameños.

Fede, Maya y Niko, los protagonistas de esta historia, son tres jóvenes panameños con sueños truncados. Niko quiere estudiar agronomía, pero al superditar su vida en base a las decisiones de su novia, está en la mohína. Maya es una excampeona de surfer preñada que se quedó sola con su paquetito. Fede no consigue trabajo por el estigma del comunismo tras regresar de estudiar cine en Cuba.

En el vacío existencial de estos tres personajes que no pueden encontrar su lugar en el país, están concentradas las frustraciones de muchas generaciones de panameños que ven cómo se supedita nuestro futuro bajo el lema “Pro mundi beneficio” y su condición de país de paso.

Las voces de los personajes que encarnan Édgar Soberón Torchia e Iguandili López son además un tratado social e histórico que nos sacuden de la estulticia. El primero al señalarnos como la falta de educación y cultura nos veda de ser un mejor país. La segunda al recordarnos que Panamá nunca ha tenido control sobre su destino, ni si quiera cuando logró la firma de los Tratados Torrijos-Carter.

Sin duda da mucho que pensar que más de una década después de su grabación, todos y cada uno de los temas señalados en esta película se mantienen vigentes. Esto demuestra que más que una estación seca, en Panamá vivimos en una eterna sequía, que sobrellevamos con el discurso falso del progreso.

Pero no todo es desalentador, ya que la sequía, por mucho que se extienda, algún día acaba. En el caso de “La estación seca”, la lluvia cae el mismo día que Niko parte a Costa Rica para cumplir su sueño de estudiar agricultura. Ese efecto vigorizante es el mismo que tiene este filme dentro de la cinematografía nacional, al demostrarnos que otro cine es posible e invitarnos a seguir contando nuestras historias de manera honesta en la próxima década y las venideras.

ANNIE CANAVAGGIO (DIRECTORA DE “ROMPIENDO LA OLA”) – “DICIEMBRES” DE ENRIQUE CASTRO RÍOS (2017)

Para mí la mejor película panameña de la década es “Diciembres” porque en su totalidad, calidad y mensaje llega a su cometido. A través de sus personajes, la película se atreve a profundizar en una historia que quiere olvidarse en el país. Su propuesta osada denota un toque de autor. Su director se atreve a entrar en si mismo, en sus miedos, en sus recuerdos, en sus vivencias personales de la invasión norteamericana de 1989. Con ello la película no busca congraciarse y  ganar apoyo de su público, más bien logra una comunión del mismo con las emociones de  los personajes. Aunado a esto, la producción  cuenta  con una fotografía y calidad de sonido impecables, así como actores creíbles y orgánicos. La película resulta en un conjunto de cualidades que no buscan imponerse entre sí, lo que se traduce en una calidad de producción a nivel de las mejores películas latinoamericanas con un mensaje claro y valiente.

Mención especial a “A la deriva” de Miguel I. González, por su valentía en tratar un tema presente y trágico en Panamá, como fue el envenenamiento por dietilenglicol en el país. El director trata con delicadeza y respeto el tema. Sin embargo, la película no pierde su fuerte opinión hacia la causa de los problemas en Panamá: la corrupción. En el camino la historia cuenta con una fotografía prístina, un sonido que acompaña la emoción mas no la impone y personajes elegidos con pinzas. Un excelente trabajo.

ARTURO GARCÍA DE LEÓN (DIRECTOR Y GUIONISTA DE “EL ETERNO MES DE ABRIL) – “PANAMÁ RADIO” DE ÉDGAR SOBERÓN TORCHIA (2019).

El cine es como un espejo. Cuando vemos en la pantalla una imagen, estamos representando algo. Esta representación suele ser imaginaria y va a depender de nuestro concepto de las cosas. Tristemente, el cine nacional no ha terminado de nacer, la búsqueda de la espectacularidad, lo efectista, las ganas de vender y las alfombras rojas y lo que personalmente le llamo Cine de Buhonero, no hacen que el cine tenga una imagen real de lo que es Panamá. ¿Qué es lo real? La realidad es un delirio colectivo, una construcción social. El cine debe entonces ahondar en nuestras memorias para así proyectarse. Panamá Radio, encuentra en las memorias de Edgar Soberón Torchia, lo que somos y lo que fuimos.. y más allá, lo que seremos.

 

"Panamá Radio" de Édgar Soberón Torchia (2019).

CAROLINA BORRERO (DIRECTORA DE “1913” DE “HISTORIAS DEL CANAL” Y “LOS CUENTOS DEL BOSQUE”) – “HISTORIAS DEL CANAL” DE CAROLINA BORRERO, PINKY MON, LUIS FRANCO BRANTLEY, PITUKA ORTEGA HEILBRON Y ABNER BENAIM (2014)

La mejor película de la década del cine panameño es sin lugar a duda “Historias del Canal” (2014), porque es la única película panameña que tiene un gran valor de producción (fotografía, arte, vestuario, música y actuaciones) que permite verla en un ámbito internacional, y porque se basa en un guión bien pensado y re-escrito múltiples veces (a varias manos, como debería ser). La obra fue guiada por la visión de tres productores que buscaban hacer una película significativa para la construcción de identidad, la memoria histórica y el legado de todas las personas que hicieron y hacen posible el funcionamiento del Canal de Panamá. Siendo esta vía el centro sobre el cual gira este país, resulta valioso y necesario contar con una pieza sobre el tema dentro de nuestra cinematografía en construcción. Quizás mi opinión está sujeta a que fui parte del equipo de dirección y, estando encargada de la primera parte, enfrenté el reto de recrear una historia de época basada en 1913. Además, fue mi primer trabajo profesional, siendo un gran privilegio poder compartir set con grandes profesionales con quienes aprendí y crecí como directora.

ÉDGAR SOBERON TORCHIA (CRÍTICO, DRAMATURGO, GUIONISTA DE “LA ESTACIÓN SECA” Y DIRECTOR DE “PANAMÁ RADIO”) – “ROMPIENDO LA OLA” DE ANNIE CANAVAGGIO (2014)

Primero me fijo en los documentales, como nuestro espejo o como muestrario de nuestras situaciones. Creo con terquedad que, para contar mejor, primero debes mirar bien; pero no todo el mundo mira bien y los documentales se confunden con el reportaje o el método de Michael Moore, que convierte el filme en su pesquisa, sin investigar antes. Cuando vi «Rompiendo la ola» (2014), percibí otra cosa… Quizá me equivoque, pero sentí que Annie Canavaggio no llegaba a los sitios a fisgonear la vida ajena, sino que conocí a sus sujetos y sus condiciones. Ese universo que nos muestra Annie es una versión en miniatura de las circunstancias que se manifiestan a un nivel macro en nuestra sociedad: sectores sociales tenazmente demarcados por la distribución pérfida de las riquezas del país, teñidos de sectarismo, racismo y xenofilia. Vemos cómo inciden en una sana expresión cultural como el deporte y un deporte que salió del pueblo, henchido de sol y aires marinos, allá por las islas de Polinesia. Y por aquí viene el lado bonito del filme, su visualidad, el Pacífico, al lado de los nativos de Santa Catalina, los extranjeros en busca de su gramo de aventura y los empresarios. Junto a ellos están las imágenes que registró Bolívar Andrés sobre la tabla de surf con la cámara entre los dientes, lo que rodó Vicente Ferraz, acompañando a los protagonistas, quienes, a pesar de todo el desplazamiento del cual a menudo son víctimas, no pierden el entusiasmo ni la siempre bienvenida «alegría de vivir». Los que creen que «Rompiendo la ola» es un mero documental sobre un deporte de ricos (como lo juzgaron los comités de selección de los festivales de Lima y La Habana), se equivocan miserablemente. Es este país al desnudo, plasmado en un hermoso trabajo. Un bello filme.

 

"Historias del Canal" (2014).

HASLAM ORTEGA (DIRECTOR DE “SUNDAE”, “WHAT” Y “RE-FRESH”) – LA ESTACIÓN SECA DE JOSÉ ÁNGEL “CHICHO” CANTO (2018)

Aunque quiero hacer una mención especial a “Más que hermanos” de Ariadne Benedetti, para mí la película panameña de la década es “La estación seca” de José “Chicho” Canto, por que se rodó en otra época y los temas que toca están vigentes actualmente y, lo más probable, es que en 10 años lo seguirán estando.

JAIRO RAMOS (PRODUCTOR DE “ME DICEN EL PANZER”) – LA FELICIDAD DEL SONIDO DE ANA ENDARA MISLOV (2016)

“La felicidad del sonido” es un viaje sonoro increíble. Partiendo del hecho de que el sonido está siempre presente en nuestro entorno y forma parte de nuestra vida, asumir el reto de adaptar al cine algo intangible como lo es el sonido es uno de los grandes atributos del filme. La película documental de Ana Endara Mislov hizo su debut en el IDFA, el festival más importante de documentales en la actualidad, en donde se llevo múltiples elogios. Cabe destacar que el filme cuenta con elementos autóctonos panameños, personajes muy bien construidos que se conectan a través de los sonidos y la música, un estilizado look monocromático y, sobre todo, el clímax de la película transgrede la pantalla. A mi parecer creo que es un filme del cual poco se ha hablado. Como cineasta es lo mejor que he podido ver en esta década en Panamá.

JUAN QUIRÓS (DIRECTOR DE “EL UNIFORME NO SE ESCONDE”) – LA FELICIDAD DEL SONIDO DE ANA ENDARA MISLOV (2016)

“La felicidad del sonido” de Ana Endara Mislov es el referente audiovisual más importante del cine panameño esta década. Lo vemos condensado en la escena en que el músico y sonidista Igmar Herrera describe Panamá como la Avenida B, un poco de tabaco, ron y demencia. En ese momento, el montajista Jonathan Harker corta e intercala planos del jamming de la banda de Herrera con otras imágenes de nuestra caótica y menospreciada ciudad.

El crew que trabajó en este documental me parecen las figuras más destacadas de nuestro cine. Me refiero a Ana Endara Mislov, Isabella Gálvez, Victor Mares, José Rommel y Jonathan Harker. Tampoco podemos olvidar que es hasta ahora la única película panameña que ha llegado al IDFA, el festival de documentales más importante del mundo.

"La felicidad del sonido" de Ana Endara Mislov.

LUIS ROMERO (DIRECTOR DE “EL ÚLTIMO SOLDADO”) – “ROMPIENDO LA OLA” DE ANNIE CANAVAGGIO (2014)

Para mi, la película panameña de la década es “Rompiendo la ola” de Annie Canavaggio porque desde una visión muy honesta hace un realce de sus personajes a través de un deporte que en teoría no se relaciona con su clase social como es el surf. La película sigue la trayectoria de tres surfistas de la playa de Santa Catalina (Veraguas) que convierten su sueño realidad de competir internacionalmente. Muy bien dirigido y claro en su propuesta narrativa.  Apto para todo público.

Me gustaría hacer dos menciones más. Una a la película “La felicidad del sonido”, por ser un documental poético que usa también la estética cinematográfica para narrar con una investigación muy clara y personajes empáticos, cómo nos toca el sonido en alguna u otra medida.

Por último, mi documental “El último soldado”, que más allá de tener un capítulo sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá, es un documento socio-hitórico de cómo la presencia norteamericana durante casi 100 años moldeo la vida y la cultura del panameño y la panameña. Esta película destaca la insólita convivencia, que incluyó un sistema de leyes norteamericanas para regir en la zona del Canal, paralelo a las leyes locales.  Es una muestra del sistema de vida, que incluía no sólo leyes, sino su propio comercio libre de impuestos, su propio sistema educativo (escuelas y universidades), sus propios medios de comunicación (correos, radio, prensa y TV) y todo un territorio custodiado policialmente al que ningún panameño común podía entrar.

NYRA SOBERÓN TORCHIA (ACTRIZ, ENTRENADORA DE ACTORES, DIRECTORA DE CASTING Y ESCÉNICA) – “PANAMÁ RADIO” DE ÉDGAR SOBERÓN TORCHIA (2018), “LA FELICIDAD DEL SONIDO” DE ANA ENDARA MISLOV (2016), “LA ESTACIÓN SECA” DE JOSÉ ÁNGEL “CHICHO” CANTO (2018) Y “KENKE” DE ENRIQUE PÉREZ HIM (2015)

Estas son las películas que me han regalado, más que entretenimiento, orgasmos estéticos, el asomo de una lagrimita o de una risa fácil. Es lo que esperaría del arte, porque el arte que consumimos nos configura, nos reconfigura o nos deforma.

“Panamá Radio” de Edgar Soberón Torchia.

Para mí es imprescindible que la historia, los diálogos, el ritmo y la técnica caminen juntos y nos ofrezcan una dimensión integral de la obra. Esa dimensión me permite crear hilos conectores a través de recuerdos, del presente, de lo cotidiano, de las emociones. Crea en mí el efecto que puedo entrar en esas imágenes por donde sea y como sea, que soy parte.

“Panamá Radio” me regaló esa dimensión gracias a una historia muy bien contada, unos personajes auténticos que intervienen en momentos puntuales para hacerla avanzar sin esfuerzo, y no al revés; y un planteo técnico que cohesiona, que arma y termina por ofrecer una obra compacta y enérgica. Aquí lo técnico no es un accesorio, tampoco un facilitador de nitidez y perfección que encubra carencias de fondo.

Su discurso mantiene un excelente equilibrio entre la información que proporciona y el impacto emotivo que busca crear, no deja nada al azar. Logra conmoverte con situaciones auténticas y te sorprende con testimonios reveladores, porque han sido puestos allí con consciencia histórica y social, como parte de esa historia cotidiana que el cine que estamos haciendo descarta e ignora.

La noche que vi “Panamá Radio”, el público me regaló sobresaltos de alegría al reconocer rincones de la ciudad, cantaron bajito sus canciones, vi abrazos y sonrisas, reconocerse orgullosamente como parte de ese todo. Este es un cine que nos hace falta hacer, porque llevamos más de un siglo siendo lo que desde fuera nos dicen que somos, y no lo que nuestra realidad, tan compleja y tan mixta a la vez, nos ofrece.

“La felicidad del sonido” de Ana Endara

Cuando vi esta película me dije que Ana se había graduado como una cineasta con estilo propio, que sabe lo que quiere, que busca y es capaz de transponer lo evidente. Con un diseño técnico que reproduce y sostiene su narrativa, y a unos personajes que lucen unos 360 grados muy bien llevados, Endara nos permite entrar en su historia, sentir y recordar para siempre un mundo que el sistema no nos revela con facilidad, a menos que lo haga desde su esquema de “falsa caridad” o “lo pintoresco”.

El título de la obra es la obra manifiesta. El sonido, como gran protagonista de la historia, se mueve con sutileza asertiva, para ir demarcando situaciones y espacios que a su vez retratan una sociedad verdadera, miscelánea. Es una felicidad ver y escuchar esta obra, y pienso que esto no es posible decirlo con la frecuencia que me gustaría.

“La estación seca” de José Ángel Canto

Participé de esta película en dirección de arte y en un papel secundario. Pero no es por eso que la elijo, así como no escribo de “Panamá Radio” por ser la obra de mi hermano. Varias cosas he aprendido con la edad, y una de las más valiosas es decir lo que realmente pienso sin pensar en las consecuencias.

Después de muchos años, este 2019 me ofreció la oportunidad de volver a ver “La estación seca” y redescubrirla. A medida que la miraba pensé en la sencillez, el desparpajo y la desfachatez con que está pensada y contada. Es, en definitiva, una obra orgánica que, a pesar de los años, parece surgir desde la espontaneidad. No se complica, porque sus creadores saben muy bien y de antemano lo que buscan: hacer un cine honesto que cuente vidas reales y situaciones de esas vidas, muy bien diluidas con sus entornos. El resultado es una historia verosímil.

También es arriesgada, y su riesgo consiste en cómo se hizo, en cómo se produjo y en el momento que se hizo: sin fondos, sin ley, sin salas de cine interesadas en exhibir cine panameño, algo que no ha variado mucho desde entonces. Aunque su factura técnica se esmeró por narrar con alguna calidad, es evidente que no es su prioridad, que lo que resalta es las ganas de contar. Creo que por todo esto supera a muchas producciones actuales, realizadas con todas aquellas garantías que, en su momento, hizo de “La estación seca”, una producción de gran riesgo.

“Kenke” de Enrique Pérez Him

Desde el momento en que Enrique me convocó para ser parte del equipo, como casting y entrenadora de actores, creí en el proyecto. El riesgo que corrió, de hacer un cine digno con bajo presupuesto, con un equipo creativo y técnico con mística y cohesión, para demostrarnos a todos que podemos hacer cine a partir de un modelo de producción propio, fue una gran motivación para mí. A pesar de los errores que puedan señalársele, Pérez Him logró hacer cine desde el lugar que se propuso.

Kenny, su personaje principal, consume marihuana y es acosado por familiares alcohólicos, adictos a ansiolíticos y a relaciones disfuncionales, e infieles a sí mismos, cuyas adicciones, permitidas y aceptadas en nuestra sociedad, les hacen jueces implacables de un adolescente en etapa de formación. Kenny representa a miles de miles de panameños que se esconden, que se niegan y temen ser quienes son, y que por ello terminan llevando vidas de frustración y violencia, algo que las cárceles y el éxito económico no aplacan.

A pesar de su título sugerente, que puede ser o no controvertido, creo que “Kenke” es la obra de ficción que mejor retrata la pretensión nacional de ser lo que no somos, y esa falsa moral de lo correcto y lo incorrecto que nos hace tan débiles hasta en lo ideológico, en el reclamo de nuestros derechos, y esto ya es mucho decir. Así pues, “Kenke” es genuina, es franca, y decididamente determinada a no ser pretenciosa como sus personajes y como miles de actores sociales y políticos de nuestro país.

REYNALDO QUIJADA (DIRECTOR DE “LOS CUATRO REYES” Y “FUERA DE CONTROL”) – “KIMURA” DE ALDO REY VALDERRAMA (2017)

Para mí la mejor película panameña de las que he visto es “Kimura”, por que siento que es la que mejor vende al cine nacional como proyecto, como producción y como historia. Es la película más honesta desde el punto de vista de realidad de producción de Panamá y la que siempre recomiendo cuando me preguntan por el cine nacional.

"Rompiendo la ola" de Annie Canavaggio.