Lo mejor: la manera que retrata a sus carismáticos personajes, sin caer en la lágrima fácil o el amarillismo. Lo peor: a pesar de sus buenas intenciones, el documental se ve desbordado por las expectativas que genera una pantalla grande.

“Es hora de enamorarse” es el registro cinematográfico de la primera obra teatral inclusiva en Panamá y Centroamérica. Es, también, una montaña rusa llena de emociones conducida por los héroes más inesperado que se han visto en los cines en Panamá. Pero sobre todo, la película diriga por el periodista Guido Bilbao y producido por la fundación Down Panamá, es una invitación para romper nuestros estigmas y, efectivamente como anuncia el rótulo del filme, enamorarnos de los niños Down.

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En el 2014, "La cucarachita mandinga" se convirtió en la primera obra inclusiva de Panamá.

“Soy actriz, soy modelo, soy rock”, dice con un desparpajo inusitado Antonella Manzotti, que junto a su hermana Rocio y su compañera de elenco María José Paiz, se convierten en las principales catalizadoras de esta historia. Es en su desparpajo ante la cámara y la convivencia diaria junto a ellas que se nos plantea en pantalla, lo que nos permite ir poco a poco tumbando la pared de prejuicios, muchos de ellos sustentados por la ignorancia, que hay sobre las personas Down.

En ningún momento, Bilbao mitifica la condición. Y justamente este es el gran acierto del documental, ya que nos presentan a seres humanos que, como nosotros, ríen, lloran, dudan, se caen, se levantan e, inclusive, se enamoran de sus compañeros de aventuras.

Este es el elemento más sorprendente que nos depara “Es hora de enamorarse”. Admito que en ningún momento me había planteado el amor entre dos personas con discapacidades especiales antes de ver esta película y el director, aprovechando el olfato periodístico que ha desarrollado en su trayectoria como cronista, no desperdicia la oportunidad para barrer las inquietudes que nos saltan ante este panorama, pero sin nunca desviarse de lo que nos está contando, que no es más que un relato de superación personal y la capacidad del arte de reformar realidades y conectar personas.

“Lo cinematográfico en este documental se encuentran en esos personajes que derrumban con un carisma arrollador la barrera que había entre ellos y nosotros antes de sentarnos en la butaca”

Si Godard decía que lo único que necesita una película para ser buena es una pistola y una mujer, “Es hora de enamorarse” plantea sus propias reglas para conectar con el público. Pero hay que decirlo: a pesar de sus buenas intenciones, “Es hora de enamorarse” es un gran documental para televisión o plataformas digitales pero uno que parece quedarse corto para la pantalla grande.

Lo cinematográfico, en todo caso, se encuentran en esos personajes que derrumban con un carisma arrollador la barrera que había entre ellos y nosotros antes de sentarnos en la butaca a ver esta entrañable pieza audiovisual.