Luis Lorenzo
(@LuisAndreLT)

Que Steven Spielberg diriga “Ready Player One” (RPO), película basada en la novela de Ernest Cline y que está trufada de referencias que él mismo se ha encargó de instaurar en nuestro imaginario popular, como el DeLorean de “Volver al Futuro” y el T-Rex de “Jurassic Park”, no es más que un sintoma de nuestros tiempos, donde a falta de creatividad, la referencia y autoconsciencia es la fórmula encontrada por Hollywood para mantener la máquina del dinero andando.
Esto, que en primera instancia parece un ejercicio de nostalgia, se ha torna en algo más preocupante: la iconoclasia. Porque solo así se debe sentir Ted Hughes al ver a su gigante de hierro convertido en un arma de guerra en una batalla de avatares, cuando en el libro infantil y la película que protagoniza prefiere inmolarse antes de herir a los demás.
ready_player_one_sdcc_04.36
En este bacanal pop, el gigante de hierro es convertido en otra cosa totalmente diferente.
Por eso RPO no es una película tanto para el público geek, que seguramente odiarán como toda su cultura pop es saqueada de manera tan impune, como para aquellos que se tomen el cine de manera más ligera. Para ellos, será la película más entretenida de Spielberg desde “Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio” (2011), para los otros, la peor de toda su filmografía.
Sin importar el bando en el que te encuentres, RPO tiene aspectos destacados, como ese atractivo elenco joven donde destacan Olivia Cooke, Lena Waithe y esa fuerza de la naturaleza llamada Hannah John-Kamen. También está la magistral dirección de Spielberg, una maestro del encuadre, el bloque y el corte. Y, por último, el homenaje que el filme hace a “The Shinning” -tengo entendido que en el libro, en vez de la película de Stanley Kubrick, es a “Blade Runner”-, en la que es sin duda la mejor escena del filme y que llevó a este servidor primero a la incredulidad y luego a la carcajada más estruendosa que se escuchó en la función.

“Ready Player One” es cine de evasión para evadidos, un filme muy entretenido pero que rehuye de cualquier reflexión más profunda que el homenaje pop 

Pero ninguna de estas recompensas me quitan la sensación que estamos ante un easter egg filmico urgido por el rey Midas de Hollywood y que la reflexión más importante de la película, la de una sociedad distópica que prefiere evadirse de su miserable existencia entrando a la realidad virtual la cual, a su vez, se convierte en una forma de exclavitud moderna y aún más peligrosa que la vida, se queda en el tintero. En fin, cine de evasión para evadidos.
https://www.youtube.com/watch?v=cSp1dM2Vj48