*Lo mejor: las escenas de los funcionarios perezosos y los lobos aulladores.

*Lo peor: una lectura insospechada política y social, donde sale mal parado hasta el mismo Disney.

Disney es comúnmente conocido como el reino de la fantasía y la felicidad. Lo primero lo puedo entender, pero lo segundo lo reniego. No hay más que revisar con detenimiento su dilatada filmografía para descubrir que sus historias están sostenidas en las más oscuras tragedias.

Quizás ese es el secreto de su éxito histórico: decirnos que podemos levantarnos de la desgracias. Pero no deja de ser inquietante que llevemos a nuestros niños con tanto afán a un reino tan reluciente en su fachada, pero tan oscuro en sus entrañas.

Zootopia

 

“Zootopia”, el más reciente estreno de esta factoría, no hace más que confirmar mi teoría, porque a pesar de esa nobleza antropomórfica que exhibe, el filme también resguarda una lectura más grave y profunda en su interior.

Porque en el empeño de Judy Hopps -esa tozuda conejita que rememorada directamente al Tambor de “Bambi”- en labrar su propio camino como policía en un mundo donde los animales perdieron sus instintos más salvajes, pero que su función dentro del sistema social se rige por su esencia depredadora o cautiva, apunta directamente a temas tan actuales como la discriminación.

“Entiendo que el peligro biológico de los depredadores a los que tanto hace referencia ‘Zootopia’, no se refiere tanto a un regreso a una era primitiva, sino a la corrupción y desigualdad social de nuestros países”

Asimismo, entiendo por la realidad en la que me encuentro, que el peligro biológico de los depredadores a los que tanto se hace referencia a lo largo del filme -un 90 % es presa de un 10 % más privilegiado-, no se refiere tanto a un regreso a una era primitiva, sino a la corrupción y a la desigualdad social que tanto han derruido a nuestros gobiernos y países.

Esta insospechada gravedad de Disney me descolocó un tanto de una película de por sí muy entretenida, llena de guiños a su propio legado y a la historia del cine en general -se atreven a hacer referencia a “El Padrino” mismo, ¿quién lo iba a pensar?-, donde se dan de la mano el género policíaco en sus vertientes más conocidas: el cine negro, el buddy movie y mafias.

ZOOTOPIA

“Zootopia”, además, cuenta con cuatro de las escenas más hilarantes que recuerdo en una película siempre: el magistral manejo del tiempo cómico con los funcionarios perezosos encargados de la oficina de tránsito -con su respectivo remate más adelante-, el descarado exhibicionismo del club nudista para animales, el ingenioso juego de escalas en el barrio de los roedores y su burla a los aullidos de los lobos.

Hablamos de un filme muy satisfactorio -desde ya, uno de los principales favoritos para el Oscar a mejor película de animación-, capaz de entretener tanto a grandes como chicos, un halago que usualmente se profería para referirse al ingenio y maestría narrativa de Pixar y que ahora Disney parece haberse robado para él, como un ejemplo perfecto de esa minoría depredadora que se nutre de la mayoría indefensa a la que tanto se empodera en “Zootopia”.