Repasando films que me hayan impactado por deformar las expectativas del espectador a la primera oportunidad, encuentro insuperable el golpe magistral que The Twilight Zone: The Movie asesta en su secuencia inicial  con los compases guitarreros de The Midnight Special

Escrito por:
Carlos Silva Benítez
(@charlesstone25)

Una manera de captar la atención del público es deformarle las expectativas a la primera oportunidad. Verás, hace años fui a un concierto de Violent Femmes en el que tuvieron los santos kiwis de abrir con Blister in the Sun, su canción MÁS popular y la que uno esperaría escuchar en el último bis. Sin la presión de un público que pidiera el tema más obvio, los de Milwaukee se permitieron repasar su discografía, sin prisas, a lo largo de un espectáculo impredecible.

Fue una revelación narrativa.

Repasando films que me hayan impactado por esa razón, encuentro insuperable el golpe magistral que The Twilight Zone: The Movie asesta en su secuencia inicial.

La película es una de muchas reencarnaciones de la serie La dimensión desconocida, estrenada en 1959 y que pronto regresa con un anunciado remake de la mano de Jordan “Get Out” Peele. Según la definía una narración al principio de cada episodio, esta «dimensión» era un lugar crepuscular entre el mundo de la luz y de la sombra. Cuando un personaje entraba en ella, casi nunca lograba escapar. Siempre ofrecía una combinación de al menos una de estas tres constantes:

  1. La negativa a ofrecer soluciones fáciles, ni finales felices (que vienen a ser dos caras de la misma moneda);
  2. Una insana dosis de desazón existencialista al emplear los temas más preocupantes para la época (el macartismo en los sesenta, la guerra fría en los ochenta) como trasfondo de historias, en apariencia, mundanas…
  3. …Para entonces tomar a la cotidianidad por el cuello y torcerla hasta quebrarla.

Por eso, más que impronta, su legado es como una cicatriz.

... Y ni hablar de ese condenado tema de Marius Constant.

A principios de los ochenta, La dimensión desconocida saltó al cine con cuatro directores de renombre (Steven Spielberg, John Landis, George Miller y Joe Dante) y una factura tan elevada como las expectativas que generó, las cuales alcanzaron cuotas insuperables tras el morbo que suscitó su malogrado rodaje, googléalo.

Al igual que sucede en todo proyecto antológico, The Twilight Zone: The Movie tuvo sus torpezas (el corto de Spielberg como lo peor que ha filmado, con ventaja) y sus aciertos, comenzando, así es, por la secuencia inicial.

La escena: «algo que da miedo»

Como un sable a través de la seda, los faros de un automóvil interrumpen la lobreguez de una carretera solitaria sobre los compases guitarreros de The Midnight Special, versionada por Creedence Clearwater Revival. Sus pasajeros, pronto vemos, son dos reconocidas figuras del cine de humor de la época, Dan Aykroyd y Albert Brooks. Mientras el vehículo avanza, el dúo la entona a todo pulmón.

Y entonces uno se pregunta si está viendo la película que es, porque lo que se nos proyecta es inocuo, casi de sitcom: qué hacen estos dos aquí y por qué suena una canción de rock en lugar del tema principal de la serie. Lo inquietante comienza a producirse, pero no en la pantalla, sino en nosotros, como resultado de la deformación de nuestras expectativas. Aunque aún somos incapaces de explicar el porqué, estamos convencidos que «algo» va a pasar…

La película sigue: la cinta de cassette se estropea y los personajes se inventan juegos para mitigar el tedio de la conducción, como el de adivinar series de televisión tarareando sus temas y uno de ellos suelta el de The Twilight Zone.

<<¿Quieres ver algo que da miedo?>>

Sin que lo pareciera, hemos estado en la dimensión incluso antes del primer fotograma y la película nos logra sorprender porque transmuta su premisa original, llevándola a un sublime punto entre lo previsto y lo inesperado.

Y qué te puedo decir, pues. Que esto también aplica para describir un buen cover.

Una plegaria en clave de folk

Al igual que The Twilight Zone, The Midnight Special ha sido reinterpretada durante décadas. De origen (guiño de ojo) desconocido, esta balada tradicional fue inmortalizada por el intérprete de blues Huddie William Ledbetter, a.k.a. Lead Belly, al salir de la Penitenciaría Estatal de Luisiana.

¿Sabías que suya es la Where did you sleep last night popularizada en el unplugged de Nirvana?

Con el estribillo repetitivo «Let the midnight special, shine a light on me» (Que el especial de medianoche brille su luz sobre mí), la grabación se convirtió en un himno de esperanza para los reclusos, ya que por las proximidades de la cárcel pasaba el tren de pasajeros Houstonian en su ruta de Houston a Nueva Orleans, el “especial” con el que se titula la canción, iluminando por breves instantes las celdas de los prisioneros ávidos de libertad y que soñaban poder abordarlo para que les llevase a un lugar mejor.

Cosa que no sucede en el film, porque toma el coro de la tonada y lo distorsiona por asociación con el título de la película («twiLIGHT»). Lo muta en cruel letanía: con su canto, los pasajeros Dan y Albert invocan a La dimensión desconocida. La luz brilla sobre ellos, sí, pero uno de los dos termina viendo la que está al final del túnel.

Si te preguntas por qué casi no he mencionado a Creedence, espera la siguiente columna de Sound&Vision.