El documental “Vocación” muestra el día a día de los habitantes de Varadero, uno de los pueblos más inaccesibles de Panamá, en su búsqueda de rescatar las maneras y los oficios de los campesinos

Escrito por:
Luis Lorenzo Trujillo
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En la campaña electoral que llevó a Laurentino “Nito Cortizo” a convertirse en el actual presidente de Panamá, el mandatario prometió que la educación iba a hacer la estrella que alumbraría su gestión de gobierno de ser electo presidente del país en el periodo 2019 – 2024.

No han pasado dos años desde que Cortizo tomó el poder y el tiempo se ha encargado de comprobar que esta frase fue producto más de la demagogia que caracterizan a nuestros políticos que de un verdadero plan de gobierno.

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Hace un año, las escuelas públicas y privadas del país tuvieron que cerrar por la pandemia de la COVID-19. Esto ocasionó que los estudiantes, al menos los menos privilegiados que asisten a las escuelas públicas, perdieran el año académico 2020 y, al paso que va, el actual también.

Más que la estrella que va a alumbrar al actual gobierno, la educación se ha convertido en el agujero negro que dejará la presente gestión presidencial. Expertos internacionales calculan que el retraso académico causado por el cierre de las escuelas será, como mínimo, de siete años. ¿Cuántos años se sumará en diciembre a este cálculo si no se completa el calendario académico 2021?

Todas estas ideas, datos y preguntan me abordan cuando veo “Vocación”, documental panameño dirigido por Abner Veltier y producido por Megan González Vogt, que se transmitió del 23 al 25 de abril en el inicio de nueva temporada de CINEMA SANITAS del IFF Panamá.

VARADERO, DONDE LOS HOMBRES MACHOS SE QUEDAN VARADEROS Y…


“Vocación” comienza con dos jóvenes saliendo de su casa hacia la parada de buses en la entrada de Varadero, un pueblo de difícil acceso ubicado en la provincia de Veraguas. Pronto descubrimos a quién esperan en la penumbra: Ediberto Castillo, el único profesor de la única escuela del lugar. El conductor de una pick-up que pasa por el sitio les informa que el docente no llegará ese día, sino el siguiente. No les queda otra alternativa a los muchachos que desandar el camino.

Luego de esta escena, se nos presenta el personaje de José de la Cruz Marín, un campesino que se busca la vida sembrando, criando animales y domando bestias. Él es quién nos explica el origen etimológico del nombre del pueblo: al ser de tan difícil acceso, tanto por tierra como por agua, se decía que hasta los hombres machos se quedaban varados en aquellas tierras.

A partir de aquí, “Vocación” nos enseña el día a día de estos dos personajes. Mientras que la trama de José de la Cruz articula el relato del documental compartiendo las maneras de la gente del campo y aquellos oficios que se están perdiendo con el transcurso del tiempo, es el personaje de Ediberto Castillo (y en menor medida el de su asistente Eleida Gil) el corazón de la película.

Ediberto maneja una matrícula de ocho estudiantes en la Escuela de Varadero, repartidos entre primero y sexto grado de educación primaria. Además, enseña a dos niños en edad de preescolar en calidad de oyentes. Al tratarse de una escuela unigrado, le corresponde impartirles clases en la misma aula y en el mismo horario.

Pero este no es el mayor reto de Castillo, ya que por la falta de financiamiento tiene que poner dinero de su propio bolsillo para mantener el recinto funcionando. Por si esto no fuera suficiente, la amenaza del cierre de la escuela lo tiene intranquilo, ya que el Ministerio de Educación cierra todas las escuelas que tengan una matrícula menor de 15 estudiantes al final del año académico, como es el caso de la Escuela de Varadero.

“Vocación” tiene problemas evidentes que le restan valor a su propuesta. La banda sonora tiende a subrayar los momentos más dramáticos del documental, como si la misma realidad que vemos en pantalla no fuera lo suficientemente apremiante. A esto hay que sumarle que el guion no está bien estructurado y le cuesta en muchos momentos articular su idea temática, corriendo incluso el riesgo de romantizar la pobreza. Por último, pierde la oportunidad de documentar un pueblo único dentro del territorio panameño al abusar de la entrevista en detrimento de la cinematográfica.

Pero a pesar de estos fallos, el filme no deja de ser un aporte valioso a la filmografía nacional por su denuncia de la dejadez del Estado en materia educativa, en especial en cuanto a escuelas públicas fuera de la capital del país se refiere. Es tal el desinterés, que la Escuela de Varadero es reconocida con el nombre oficial de “Escuela de Baradero” -sí, con “B” en vez de “V”-, ya que el Ministerio de Educación cometió un error ortográfico a la hora de registrarla.

Y DONDE EL PROGRESO NO ALCANZA


Yo vi esta película originalmente en la edición 2020 del IFF Panamá – Festival Internacional de Cine de Panamá, que se hizo por primera vez de manera virtual por la pandemia. En ese entonces, solo llevábamos dos meses encerrados por una cuarentena que terminó siendo una de las más estrictas y largas que se instauró en el mundo para controlar los contagios por coronavirus.

Incluso en ese momento, que se pensaba crítico, la situación escolar no era tan dramática como lo es hoy. A día de hoy, el Ministerio de Educación todavía no ha anunciado la fecha oficial para la reapertura de las escuelas públicas y no se sabe el número de ellas que son aptas para recibir estudiantes de nuevo, ya sea de manera semipresencial o presencial, una vez se empiecen a vacunar a los docentes.

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Es por eso que una vez que termino de ver “Vocación” no dejo de pensar en el destino de Ediberto y su silenciosa ayudante Eleida. Pero, sobre todo, mis pensamientos están en los niños que asisten a la Escuela de Varadero, que si tienen suerte solo podrán cursar hasta sexto grado, ya que la Escuela de Varadero no imparte educación secundaria. De ahí que el final, en el que el personaje de José de la Cruz dice mirando a cámara que solo estudió hasta sexto grado y que luego se tuvo que buscar la vida en el campo, me resulta tan desolador.

Es aquí cuando el documental demuestra que en Varadero no solo se quedan estancados los hombres machos, también se queda estancado el progreso. Un progreso que tiene como única medida de avance social el número de obras públicas y las promesas huecas de nuestros funcionarios públicos. Funcionarios públicos que no tienen la vocación a la que alude el título de esta película y que mucho menos entienden que un país no se levanta con cemento y taladros, sino con educación: la primera estrella que se apaga cuando el político de turno se roba con con promesas falsas el botín electoral.

"Vocación", allá donde el progreso macho se queda varado
Lo mejor: su denuncia de la dejadez del Estado en materia educativa, en especial en cuanto a escuelas públicas fuera de la capital del país se refiere.
Lo peor: en algunos momentos, parece romantizar la pobreza y su banda sonora subraya innecesariamente el drama del documental
3.0Nota Final
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